LOS CATALANES CONFORMAN UNA NACIÓN: BREVE HISTORIA DE CATALUÑA (I)(II)(III)

LOS CATALANES CONFORMAN UNA NACIÓN: BREVE HISTORIA DE CATALUÑA (I)

Una lengua, jurisprudencia, instituciones políticas y tradiciones socioculturales propias, talante comercial e industrial, un espacio de acogida para los recién llegados, un sentido de nación de la mayoría de ciudadanos defendido mediante una resistencia activa no violenta y, por encima de todo, de manera democrática.

Por Albert @dites_dites

Traducción por @annuskaodena

En el extremo suroeste de Europa, encontramos la península ibérica, donde se ubican Portugal, Andorra, España, Cataluña y el enclave de Gibraltar, territorio británico de ultramar. Una situación excéntrica, pues, con los Pirineos y el mar Cantábrico al Norte, el Mediterráneo al este y el Atlántico al oeste. Un espacio geográfico singular que, sin embargo, nunca, desde la antigüedad, ha estado cerrado a la entrada y paso de elementos humanos del resto de Europa o de África. Con todo, la geología interior es muy abrupta, mientras que la periferia, en cambio, es abierta al mar, con pasos francos también a través de los Pirineos.

Vent de Tramuntana, l’Alt Empordà

La Cataluña actual está situada en la zona nororiental de la península. Por un lado, ocupa parte del vertiente norte de los Pirineos y los valles y llanuras contiguas, con costa mediterránea también: es la llamada Cataluña Norte que pasó al reino de Francia por la firma del Tratado de los Pirineos, en 1659. Por otra parte, de los Pirineos hacia el sur, encontramos la Cataluña actualmente comunidad autónoma de España. Está fragmentada, pues, al pertenecer a dos estados. Habría que añadir que en el estado de Andorra la lengua oficial es el catalán y tiene dos jefes de estado a la vez: el Presidente de la República francesa y el Obispo de Urgell, diócesis catalana.

Si atendemos a la geografía humana, Cataluña ha sido un lugar de paso y de intercambio. Esta introducción nos permite exponer ya algunos apuntes sobre la prehistoria de este territorio.

Entre un millón y ochocientos mil años atrás, hay presencia del Homo antecesor. El hombre de Tautavel, en la Cataluña Norte actual data de hace 450.000 años. Hay bastante presencia Neandertal en el Paleolítico medio. Y ya una rica cultura humana paleolítica.

Pinta de boix, període neolític. La Draga, Museu de Banyoles

En el neolítico, encontramos sepulcros de fosa, la llamada cultura cardial (cultivo de trigo y cebada y evidencias de los primeros rebaños) y, hacia el 6000 aC, construcción de dólmenes y restos que evidencian una cultura megalítica. Fechadas entre el 3350 y el 2950 aC, son de gran interés las minas de variscita de Can Tintorer, en Gavà: el conjunto de minas en galería más extenso y antiguo de Europa y el único neolítico. Mencionaremos también la cultura de los campos de urnas (llegada de elementos celtas), las edades del bronce y del hierro (cultura ibérica, siglos VI a I aC).

Esta previa pretende mostrar la ubicación territorial y dar pinceladas sobre la geografía, porque resultaba determinante para la caracterización de las culturas humanas de quienes han vivido en estos territorios, y también sobre la prehistoria para así entrar en la historia.

Ya en el siglo IX aC los fenicios se establecieron en la península. En el siglo VII aC se inician los contactos con colonizadores griegos foceos, también en la zona noreste, donde fundan una factoría comercial en el sur del golfo de Roses que devendrá Empúries. Las relaciones son de intercambio comercial y cultural. El 218 aC los romanos llegan a la península y ocupan la ciudad de Empúries; a partir de aquí romanizado buena parte de la península ibérica a excepción, hasta el siglo I aC, del norte. Hay que añadir que el este peninsular vivió la segunda guerra púnica, con el paso de Aníbal Barca, y batallas entre cartagineses y romanos. El occidente mediterráneo fue un objetivo estratégico romano de primer orden. El emperador Augusto tendrá presencia en Tarraco, la actual Tarragona, que se convertirá en la capital de la Hispania Citerior.

La lengua latina se impuso y se mezcló con el sustrato íbero y algún que otro elemento celta. Con el paso de los siglos irán desarrollándose las lenguas románicas, también llamadas neolatinas. Una de ellas será el catalán, y aunque en el siglo IX dC ya constan testimonios, es en las Homilías de Organyà, unos fragmentos de sermonarios del siglo XII, donde aparece escrito por primera vez. La lengua catalana es un elemento que tendremos que tener en cuenta para entender la formación de Cataluña como nación.

Volviendo a la historia, el Imperio Romano de Occidente perdió toda autoridad sobre sus territorios en un largo proceso que ya se había iniciado en el siglo IV dC y que finalizó el 476 dC con la deposición de Rómulo Augusto. A caballo de los Pirineos, se creó el reino visigodo de Tolosa que se extendió, al sur de esta cordillera, por la península ibérica. En el siglo V la corte visigoda se estableció en Barcelona.

En el año 711 dC se produce la invasión árabe de la península. Se establecerán durante cuatro siglos, no superando de forma mantenida el territorio situado al norte del río Llobregat, en la provincia de Barcelona. En paralelo, aproximadamente en la zona de la actual Francia se crea el reino germánico de los francos. Carlomagno será el rey, y posteriormente emperador. Establece puntos periféricos de defensa para asegurar las fronteras, uno de ellos la llamada Marca Hispánica, ya en el siglo VIII, que ocupa cerca de la mitad norte del territorio de la actual Cataluña, una marca que gozaba de autonomía civil y militar.

Progresivamente, en esta zona nacen las primeras unidades feudales y de ahí los condados: Barcelona, ​​Girona, Empúries, Rosselló y Urgell-Cerdanya. Barcelona era el más potente, al ser una ciudad fuertemente amurallada por la proximidad inmediata a los musulmanes. Su conde se convierte en el “marqués”, el administrador de la Marca. Este proceso, con la llegada de un contingente humano numeroso desde el sur que fortaleció los condados, se cerró el 878 cuando el conde de Barcelona Wifredo «El Velloso» reunió los cinco condados y estableció la sucesión hereditaria. Reconquistó otras zonas y repobló los condados de Osona, Vic y Berguedà. Antes, sin embargo, en el año 826 Aizón (conocido como Aissó en la historiografía catalana) ya emprendió una revuelta contra la imposición y el dominio de los nobles francos sobre los condados catalanes.

Durante los siglos X y XI el Condado queda consolidado y con Ramón Berenguer I (1035-1076) podemos decir que empieza a nacer una conciencia de nación catalana. Al oeste se encuentra el reino de Aragón, mientras que en el centro de la península encontramos el reino de Castilla, belicoso con Cataluña y Aragón. Para evitar la disgregación del reino, en 1137 se celebra el matrimonio entre Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Durante seis siglos, ambos territorios irán juntos: Cataluña se fortalece frente a los reyes franceses y Aragón evita la influencia de Castilla. Hay que tener claro que se trata de una unión dinástica, no territorial ni política.

Un párrafo que ayuda a entender la creación de Cataluña como nación es el siguiente: “¿Desde cuándo se puede hablar de Cataluña? Cuando comienza la historia de los catalanes? Hay un dato objetivo: la primera vez que una fuente histórica conocida habla de Cataluña y de catalanes es en 1114, cuando un cronista de Pisa narra en verso el ataque naval emprendido entonces por naves italianas y del conde Ramón Berenguer III de Barcelona contra los musulmanes de Mallorca. Para Enrique de Pisa, que así se llamaba el cronista, Ramon Berenguer III y sus guerreros eran catalanes y venían de Cataluña.” [Salrach y Marino, Josep M., et al. Nacimiento de la nación catalana orígenes y expansión siglos IX-XIV. Enciclopedia Catalana, 2017. Barcelona]. Sin embargo, en el siglo XII, concretamente en 1173, se compilan las Usanzas (Usatges) de Barcelona, ​​una recopilación de textos normativos en base al derecho consuetudinario barcelonés que llegarán a ser la base de un derecho propio catalán.

El siguiente hito de gran importancia será la llegada al trono de Jaime I el Conquistador (1213-76), nacido en Montpellier, formado en Aragón y en Cataluña. Conquistará las islas Baleares y Valencia, extendiendo el reino hacia el sur y el este. Precisamente, la conquista de Valencia generará enfrentamientos con los nobles aragoneses. Se ven ya dos culturas: por un lado, zonas interiores repobladas por aragoneses y regidas por sus fueros y, por otra, la ciudad de Valencia y toda la costa mediterránea, que se caracterizará por un talante comercial, artesano y por una agricultura no latifundista. La continuidad de la reconquista hacia el sur y el oeste acabará generando tensiones con el reino de Castilla que se traducirán, más tarde, en la guerra castellano-aragonesa, llamada Guerra de los Dos Pedros (1356-1375).

En este punto, la corona catalano-aragonesa convierte en un ente político de primera magnitud. El hijo de Jaime I, Pedro II (Pedro III de Aragón), inicia una fuerte expansión catalana por todo el mediterráneo. En los años posteriores se conquista Cerdeña y las tropas almogávares, comandadas por Roger de Flor, vencerán a los turcos en Anatolia y acabarán conquistando los ducados de Atenas y Neopatria, en Grecia, que quedan bajo la soberanía de la corona catalano-aragonesa.

Es relevante, aparte de la lengua propia que hemos mencionado, como se ha conformado un perfil comercial muy potente, así como una industria textil muy sólida. Hay también una jurisprudencia propia, un derecho catalán, como hemos visto a partir de las Usanzas (Usatges). Se compila incluso un cuerpo legal sobre navegación y comercio de gran importancia en el Mediterráneo: el Libro del Consulado del Mar (1320-30).

Si seguimos con los hechos, en la segunda mitad del siglo XIV se produce una importante depresión económica, se producen olas de pestes que diezmaron las poblaciones. El desgaste de Cataluña será importante y la nobleza de Aragón lo aprovecha para ampliar privilegios. El rey Pedro III fue secuestrado, pero una vez libre se enfrentó y derrotó las tropas aragonesas completamente. Es en este contexto que surgen las Cortes Catalanas en las que estaban presentes representantes de los tres estamentos sociales principales: nobleza, iglesia y burguesía. El objetivo de estas Cortes, organismo considerado el modelo por excelencia del parlamento medieval, el origen de las cuales se encuentra en las Asambleas de Paz y Tregua de Dios, era discutir, votar y aprobar la política real.

Las Cortes catalanas

En 1289, se instauró un organismo, en Monzón, en un principio de carácter temporal, llamado Diputación del General o bien Generalidad. Su función básica era recaudar los subsidios y tributos que el rey reclamaba al tiempo que se dedicaba a velar por el cumplimiento de los acuerdos surgidos de las Cortes. Igualmente también controlaba la administración del Principado y restaba bajo la autoridad simbólica del diputado eclesiástico de mayor rango. Berenguer de Cruïlles, obispo de Girona (1359) fue considerado el primer Presidente de la Generalidad. La institución fue restablecida en el siglo XX y actualmente la preside el Muy Honorable Presidente Joaquim Torra y Plan, el 131 presidente de esta institución de gobierno de Cataluña.

A finales del siglo XIV comienza el declive; se pierden los ducados de Atenas y Neopatria. El heredero de Juan el Cazador (1387-95), Martín I, «el Humano», muere en 1410 sin descendencia y la corona catalano-aragonesa, a través de la celebración del Compromiso de Caspe, pasará a manos de Fernando de Antequera, nacido en Castilla, e inaugurará la dinastía Trastámara. Con todo, quedará sujeto al decreto de las Cortes, que otorga a la Diputación del General el derecho a defender las constituciones, las usanzas, los capítulos de corte y otras leyes del Principado de Cataluña, y que confirma también la fiscalidad y las atribuciones económicas a la Generalidad.

Mientras la expansión mediterránea previa había sido de carácter comercial, Alfonso IV el Magnánimo, Trastámara, asegura el dominio aragonés en Córcega y Cerdeña, y conquista Nápoles en 1443. Es una expansión ya de carácter militar y dinástico y se consolida hasta el siglo XVIII . Estas acciones conllevarán la ruina económica de Cataluña.

Con el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492, la monarquía hispánica, en un principio no favoreció la participación catalana en la empresa colonial, pero con el paso de los años la dinámica se invirtió debido a la tarea privada desarrollada por comerciantes y indianos catalanes que gracias al ímpetu comercial pudieron terminar accediendo.

LOS CATALANES CONFORMAN UNA NACIÓN: BREVE HISTORIA DE CATALUÑA (II)

Una lengua, jurisprudencia, instituciones políticas y tradiciones socioculturales propias, talante comercial e industrial, un espacio de acogida para los recién llegados, un sentido de nación de la mayoría de ciudadanos defendido mediante una resistencia activa no violenta y, por encima de todo, de manera democrática.

Por Albert @dites_dites

Traducción por @annuskaodena

Ya en el siglo XV, con la llegada al poder de los Reyes Católicos, Cataluña pasó a formar parte de la monarquía hispánica hasta el 1641. Un año antes, en concreto el 7 de junio de 1640, un numeroso grupo de segadores se sublevó contra las autoridades hispánicas. El motivo de este levantamiento fue, entre muchos otros, el malestar ocasionado entre la población por la presencia de tropas castellanas, el consecuente gasto de estas que corría a manos de los agricultores y también las tensiones generadas desde hacía años entre la monarquía hispánica y las instituciones catalanas para la creación, por parte del Conde-Duque de Olivares, de la Unión de Armas. En vista de la insurgencia que comportó la intervención del ejército castellano, Pau Claris, presidente de la Generalidad de ese momento, proclamó la República Catalana y pidió ayuda a Francia.

El conflicto finalizó en 1652 y siete años más tarde, a través de la firma del Tratado de los Pirineos entre Felipe IV de Castilla y Luis XIV de Francia y que suponía el fin de las hostilidades entre ambos países en el contexto de la Guerra de los Treinta Años, implicó la partición de Cataluña. De esta manera, los territorios del Rosselló, el Conflent, el Vallespir, Capcir y parte de la Cerdaña pasaron a manos francesas y el resto del Principado volvió al dominio de la monarquía hispánica.

Ya desde el siglo XVI y hasta la extinción de la dinastía de los Habsburgo, la política consistió en la progresiva centralización de las instituciones y el poder en Castilla, descuidando el resto de territorios que conformaban la Monarquía Hispánica. Buena parte de los monarcas prácticamente nunca visitaron el resto de los territorios de la corona.

Con la muerte de Carlos II, quien no dejó descendencia, estalló un conflicto por la sucesión de la corona, conocido como la Guerra de Sucesión Española (1701 a 1714). Los pretendientes al trono fueron Felipe de Borbón -duque de Anjou- y Carlos de Habsburgo -archiduque de Austria-. La guerra finalizó con la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714, tras un asedio de casi un año de duración. A pesar de la ferviente resistencia de la ciudad condal y de otras poblaciones, como por ejemplo Cardona, las tropas borbónicas ganaron la contienda sucesoria.

En los días posteriores a la caída de Barcelona, ​​las autoridades borbónicas expidieron varios decretos por los que se abolían las instituciones de gobierno y leyes de Cataluña suprimiendo el sistema constitucional catalán para dar paso a un período en que el territorio catalán quedaría ocupado y administrado por el capitán general, el duque de Berwick. En 1716 se publicó el Real Decreto de Nueva Planta que imponía una nueva organización política y judicial de carácter absolutista e influencia castellanas. Asimismo, el catalán fue prohibido y la única lengua oficial en todos los ámbitos, especialmente en el de la administración, fue el castellano.

Con la llegada al poder de los Borbones, los monarcas que sucedieron Felipe V, se dedicaron a aplicar una serie de políticas absolutistas que con Carlos III quedarían maquilladas bajo la doctrina del despotismo ilustrado con la que se intentó combinar los postulados de la ilustración con el principios políticos absolutistas. Seguirá la imposición del castellano, en este caso en la educación y se prohibirá cualquier lengua que no sea la castellana.

Con el estallido de la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico posterior, la monarquía española se vio inmersa en la Guerra del Francés, ocasionada por la invasión de la península por parte de las tropas napoleónicas. En respuesta, un movimiento de resistencia contra el ejército francés se extendió por toda la península, Cataluña incluida,. Sin embargo, ya en 1812, Cataluña se convirtió en una provincia del Imperio y se dividió en cuatro departamentos (Ter, Segre, Montserrat y Bocas del Ebro). Un buen número de funcionarios franceses se trasladaron a Cataluña para reorganizarla política y jurídicamente y a la vez impulsar una serie de reformas en varios ámbitos, tomando como referencia el modelo francés, para poder sustituir las caducas estructuras del Antiguo Régimen.

Napoleón perdió la guerra y Fernando VII recuperó la corona española retomando, en detrimento de la Constitución de Cádiz de 1812, un modelo absolutista que implicaba la concentración en su persona de todos los poderes del Estado. Isabel II sucedió a Fernando y su reinado se caracterizó por el advenimiento de una crisis política en el seno de la monarquía que se sumó a las pucherazos electorales, la corrupción los gobiernos y las administraciones, a pesar de intentar llevar a cabo un proceso de modernización del país por medio, sobre todo, de la construcción de infraestructuras ferroviarias.

Hacia el 1860, Cataluña vivió una aceleración de su economía, especialmente en la industria, hecho que se contraponía a la falta de poder político el cual no podía ejercer. Aun así, junto con el movimiento literario y cultural de la Renaixença, surgió el catalanismo político, que vehicularía el proyecto político de la burguesía catalana a partir de la segunda mitad del siglo XIX y parte del XX.

Sin embargo, la Revolución liberal de 1868, conocida como La Gloriosa, desplazó la reina Isabel del trono y situó a Amadeo de Saboya como nuevo monarca español. La inestabilidad política y económica del momento provocó la renuncia del rey tras sólo dos años de reinado. Esta situación provocó el advenimiento de la Primera República (1873-74).

La Primera República contó con la participación activa de varios sectores republicanos y nacionalistas catalanes, lo que se tradujo en las presidencias de Estanislau Figueras y Francesc Pi y Maragall, el cual intentó reconvertir la nueva República hacia un modelo federal. En el transcurso de estos hechos, Baldomer Lostau proclamó el Estado Catalán dentro de la República Española a pesar de que el recorrido de ésta fuera breve debido a la inestabilidad política y la mala coyuntura económica.

Al final, el proyecto republicano fracasó y en medio del desconcierto, a través de un pronunciamiento militar, los borbones volvieron a reinar en España. Con Alfonso XII, se inauguró un período llamado la Restauración y que se caracterizó por la alternancia en el ejecutivo del partido conservador y el liberal a través del sistema del turno pacífico, basado en el falseamiento de los resultados electorales a través de pucherazos.

Por su parte, en Cataluña se produjo un resurgimiento político y nacionalista encabezado, sobre todo, por la burguesía a través de la Liga Regionalista. Igualmente, también se articularon otros movimientos catalanistas como los republicanos y los revolucionarios, más implantados en sectores populares. Sin embargo, desde finales del XIX y principios del XX hasta los años treinta, Cataluña vivió un excepcional período de bonanza económica que no se vio interrumpido, a diferencia de España, por la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898.

En 1905, un grupo de oficiales y soldados asaltaron, despreciando las garantías democráticas y derechos civiles más básicos y esenciales como la redacción del semanario satírico “Cu-Cut” por la publicación de unas caricaturas que consideraron ofensivas. Este hecho propició que por primera vez todas las fuerzas políticas catalanistas se unieran en una coalición, llamada Solidaridad Catalana, para hacer frente a los agravios provenientes de Madrid.

En 1914, con el impulso de la Liga Regionalista se creó la Mancomunidad de Cataluña, un organismo contemplado por la legislación española que consistía en la suma de las cuatro Diputaciones catalanas. Presidida por Prat de la Riba, la Mancomunidad permitió recuperar un cierto margen de actuación política en Cataluña que se tradujo en notables éxitos y reformas en todo el país. Se mejoraron y ampliaron las principales infraestructuras, se estableció un programa educativo moderno basado en los postulados de varios pedagogos tanto catalanes como extranjeros, se mejoró la productividad y se impulsó la modernización del campo, y se produjo una eclosión de la cultura literaria y artística catalana.

A pesar de esta buena coyuntura político-económica, es cierto que las tensiones entre obreros y patrones fue en aumento hasta desembocar en el fenómeno del “pistolerismo”. Para hacer frente a las huelgas y llamadas al levantamiento del proletariado, la patronal alquiló pistoleros para acabar con los principales líderes sindicales para así evitar el estallido de una revolución popular.

En este clima de inestabilidad social junto con el proyecto catalanista de la Mancomunidad que inquietaba en Madrid, Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, efectuó en 1923 un golpe de Estado el cual fue aceptado por Alfonso XIII y también para determinados sectores de la burguesía catalana. Inspirado en ciertos elementos del fascismo italiano, como por ejemplo el corporativismo, Primo de Rivera disolvió las Cortes y los partidos políticos al tiempo que declaró el estado de excepción. La represión de la dictadura se dirigió, sobre todo, para con el movimiento obrero y cualquier tipo de expresión de catalanidad. El catalán fue prohibido en todos los ámbitos públicos, se abolió la Mancomunidad y se suspendió de forma repentina la mayoría de leyes y reformas emprendidas por ésta.

A principios de los años treinta, la situación de la dictadura se fue deteriorando tanto por las consecuencias económicas derivadas del crack bursátil de 1929 como por la pérdida de apoyos internos del régimen. La connivencia del monarca Alfonso XIII con el dictador significó, pocos años más tarde, la sentencia de la corona española. Después de un breve periodo de transición llamado la “dictablanda”, en abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en las que las fuerzas republicanas de todo el Estado español ganaron en las principales capitales y ciudades importantes. En vista de la situación, Alfonso XIII renunció al trono y se marchó al exilio y el 14 del mismo mes se proclamó la Segunda República Española (1931-1939).

La situación de cambio de régimen en España fue aprovechada por Francesc Macià, líder de ERC, partido ganador de aquellas municipales en Cataluña, para proclamar la República Catalana dentro de la Federación Ibérica. El gobierno republicano español, sin embargo, convenció a Macià para hacerse atrás y, en vista del Pacto de San Sebastián, recuperar la Generalitat y redactar un Estatuto de Autonomía.

El nuevo Estatuto, redactado en el santuario de Núria, fue aprobado por una amplia mayoría de la población catalana en referéndum pero al pasar a las Cortes Españolas para su aprobación definitiva, fue objeto de notables recortes y cambios en sus disposiciones.

El gobierno de la Generalitat, encabezado por el Presidente Macià, tuvo que hacer frente por una parte a las reticencias de ceder autonomía por parte del gobierno central y por el otro a la fuerte oposición de la Liga Catalana y los sectores anarquistas. Con todo, el gobierno emprendió grandes mejoras en el campo de la educación.

Aun así, las elecciones generales de 1933 propiciaron la llegada al poder del Partido Radical, un partido reaccionario, populista, anticatalanista y con tendencias descentralizadoras. El nuevo gobierno se volvió beligerante tanto con Cataluña como con los movimientos obreros, al tiempo que paralizó todas las reformas para modernizar el país que se habían emprendido en la legislatura anterior. La entrada al gobierno de tres ministros de la CEDA, partido de derechas ultraconservador, el año 1934 fue visto por la mayoría de los sectores de izquierda como un viraje hacia el fascismo. 

En vista de la situación, se produjo un levantamiento obrero generalizado en todo el Estado español y, en Cataluña, el presidente Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. El gobierno central desplegó el ejército en Barcelona decretando el estado de excepción y encarceló el gobierno de la Generalitat al completo además de suspender el Estatuto de 1932. En Asturias, el gobierno radical-cedista envió la Legión, comandada por el general Franco, para reprimir con extrema dureza y violencia el levantamiento minero.

Este periodo de inestabilidad perjudicó al gobierno central que, afectado por varios escándalos de corrupción, adelantó los comicios. En febrero de 1936, el Frente Popular, que agrupaba todos los partidos de izquierdas y también algunos de nacionalistas del Estado, ganó las elecciones frente a los partidos de derechas. En los meses posteriores se generó un clima de confrontación e inestabilidad entre las partes que estalló con el Golpe de Estado del 18 de julio el cual, al no triunfar en ciertas zonas del Estado, condujo al país a una guerra civil.

El autodenominado bando “nacional”, encabezado por Francisco Franco, contó con el apoyo militar de Hitler y Mussolini los cuales aprovecharon el conflicto civil para probar nuevas armas y estrategias de guerra. El bando republicano, en cambio, sólo recibió apoyo de la Unión Soviética, Francia, en mucha menor medida y de las Brigadas Internacionales, batallones de combatientes venidos de una multitud de países del mundo. La guerra duró tres años, hasta 1939, momento en que el gobierno republicano se rindió al no poder hacer frente a los esfuerzos de guerra.

 

Con la derrota republicana se instauró un régimen nacionalcatolicista y fascista encabezado por el dictador Franco que emprendió una terrible y sanguinaria represión hacia cualquier elemento disidente. Desde las altas esferas del nuevo régimen dictatorial se ordenaron las ejecuciones de miles de personas, entre las que destaca la del presidente Companys en el castillo de Montjuïc, en Barcelona ​​en 1940, convirtiéndose de este modo en el único presidente de gobierno elegido democráticamente ejecutado en la Europa del siglo XX, además de la apertura de procedimientos de depuración contra cargos públicos y de represión hacia la población civil, como por ejemplo el Tribunal Especial para la represión de la Masonería y el Comunismo.

En 1939, Franco firmó un decreto que anulaba todas las leyes aprobadas por el Parlamento y en el que también se disolvían las instituciones de autogobierno de Cataluña. Paralelamente, se prohibieron todos los símbolos catalanes y el catalán fue arrinconado hasta convertirse en un lengua de ámbito privado[1], que a pesar de todo seguía siendo perseguida como bien demuestra la multa impuesta a un civil “por hablar en dialecto catalán“.[2]

Salvador Puig Antich,

Durante el Franquismo, desde la posguerra hasta el “aperturismo“, se llevó a cabo una persecución política y policial contra el catalanismo, el independentismo y, en definitiva, cualquier movimiento social, cultural o nacionalista que supusiera una amenaza para el régimen nacionalcatólico franquista. La ejecución de civiles y activistas, como por ejemplo Salvador Puig Antich, en 1974, se convirtieron en la máxima y cruel expresión de finales de la represión franquista.

En medio de este contexto de represión y control político, social e ideológico surgieron, en la clandestinidad, diversas asociaciones y proyectos decididos a recuperar la cultura catalana. Desde la formación de profesorado en lengua catalana o la fundación de editoriales, pasando por la introducción de obras prohibidas o la recuperación de clásicos, hasta reivindicaciones públicas con los símbolos de Cataluña. De este modo, se fundaron varias entidades, tanto culturales como políticas, como Òmnium Cultural o la Asamblea de Cataluña, que agrupaban tendencias bien distintas entre sí pero con unos determinados puntos comunes, como por ejemplo hacer frente a la dictadura, reivindicar el catalanismo y recuperar el autogobierno y la cultura.

[1] Cronología de la represión del catalán: http://unilateral.cat/2016/09/20/cronologia-de-la-repressio-del-catala-des-de-1560-fins-a-2016/
[2] Museo de Historia de Cataluña: https://twitter.com/mhistoriacat/status/1023945310756777986

Los catalanes conforman una nación: breve historia de Cataluña (III)

Una lengua, jurisprudencia, instituciones políticas y tradiciones socioculturales propias, talante comercial e industrial, un espacio de acogida para los recién llegados, un sentido de nación de la mayoría de ciudadanos defendido mediante una resistencia activa no violenta y, por encima de todo, de manera democrática.

Por Albert @dites_dites

Traducción de @annuskaodena

Senyera de Catalunya, Pl. Octavià, Sant Cugat del Vallès

Con la muerte de Franco se inició un período llamado la Transición en que desde las altas esferas de poder de la dictadura, en conjunción con buena parte de las fuerzas políticas y culturales que años antes habían sido contrarias al régimen se fue desarrollando la reconversión de España en una democracia. El rey Juan Carlos I se convertiría en el nuevo Jefe del Estado tras la muerte del dictador, ya que Franco lo nombró sucesor de forma directa. De este modo, en España, a finales del régimen no se celebró un referéndum para decidir la forma política del Estado, lo que reconoció el ex-presidente español Adolfo Suárez[1], y la monarquía, nombrada a dedo por el dictador Franco, se convirtió automáticamente en la forma política de Estado.

A pesar de la aprobación de la Constitución de 1977, la apertura de las Cortes y la legalización de ciertos partidos políticos, la sombra de la dictadura fue alargada y influenció en este proceso. Muestra de ello es el intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, encabezado por ciertos sectores del ejército y la Guardia Civil, la impunidad policial en las masacres de Vitoria de 1976 (5 víctimas mortales) o la los Sanfermines de 1978, la reconversión del Tribunal de Orden Público en la Audiencia Nacional actual, la continuidad de muchos cargos políticos, militares y policiales de la dictadura en la nueva etapa democrática o la promulgación de la Ley de Amnistía de 1977, a través de la cual se indulta los crímenes de la Guerra Civil y el Franquismo y sus perpetradores.

Con la Transición, el presidente de la Generalitat en el exilio Josep Tarradellas y el presidente español Adolfo Suárez acordaron el restablecimiento de las instituciones de gobierno catalanas y la creación de un nuevo Estatuto, que entró en vigor en 1979 y reconocía Cataluña como una autonomía de España. Sin embargo, en 1982, se aprobó la LOAPA, ley que preveía una transferencia progresiva y limitada de competencias del Estado a las autonomías, por lo que CiU y el PNV, PNV, presentaron recursos de inconstitucionalidad.

HOMENAJE A LOS 4 MUERTOS EN EL MONBAR ANTES DE PARTIR A SUS LUGARES DE NACIMIENTO. FOTO ENBATA

Después de los gobiernos socialistas de Felipe González, en el transcurso de los cuales se practicó terrorismo de Estado a través de los G.A.L. y se persiguió el independentismo de forma ilegal mediante detenciones arbitrarias y torturas ordenadas por el juez Baltasar Garzón en los meses anteriores a los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992; en 1996 José María Aznar ganaría las elecciones. Buena parte de los años 90, y hasta 2003, los gobiernos catalán y español, con Jordi Pujol y Aznar al frente, pactaron de forma recurrente y CiU apoyó los presupuestos y diversas políticas del PP, lo que quedaría plasmado en los llamados Pactos del Majestic.

Con la victoria del PSOE, liderado por Zapatero en 2004, un año más tarde, el Parlamento de Cataluña aprobó la Propuesta de un Nuevo Estatuto de Autonomía. El nuevo Estatuto redactado, que difería del aprobado por el Parlamento, fue ratificado en referéndum por la población catalana con el 73,9% de los votos favorables. Poco después de entrar en vigor, el Nuevo Estatuto fue objeto de varios recursos de inconstitucionalidad, destacando el presentado por el PP junto con la entrega de cuatro millones de firmas para la aprobación de una no proposición de ley para celebrar un referéndum en toda España sobre el Nuevo Estatuto de Cataluña.

Cuatro años más tarde, en 2010, el Tribunal Constitucional resolvió el recurso en el que consideraba inconstitucionales 14 artículos del Estatuto, incluido el preámbulo en el que se estipulaba que Cataluña era una nación, a pesar de que determinadas partes de algunos de estos fueran muy parecidos a los de otros Estatutos, como por ejemplo el de Andalucía. La reacción no se hizo esperar y el 10 de junio del mismo año se convocó una de las mayores manifestaciones de la Historia de Cataluña con la participación en Barcelona de entre 1,1 y 1,5 millones de personas bajo el lema “Somos una nación. Nosotros decidimos”. La manifestación del 10-J marcó el inicio de las reivindicaciones por el derecho a la autodeterminación del pueblo de Cataluña.

A partir de aquí, ante la negativa de un Pacto Fiscal para Cataluña, se inició un proceso político y social para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en el transcurso del cual se han efectuado diversas manifestaciones, sobre todo el 11 de septiembre, Diada Nacional de Cataluña, como “Cataluña, nuevo estado de Europa” (2012), la “Vía Catalana hacia la Independencia” (2013), la “Vía” (2014), la “Vía Libre en la República Catalana” (2015), “A punto” (2016), el “La Diada del Sí” (2017) o la manifestación por la Libertad de los Presos Políticos (2018). Con el segundo gobierno de la Generalitat, presidido por Artur Mas, y tras reivindicar repetidamente un referéndum de autodeterminación pactado con el gobierno español, se celebró el 9 de noviembre una consulta en que la opción Sí a un Estado independiente ganó con 1’9 millones de votos. Debido a esta consulta, Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs son objeto de un proceso judicial en el que se les acusa de desobediencia y prevaricación.

En las elecciones de 2015, JxSí ganó las elecciones y junto con la CUP emprendieron una serie de medidas, como la Ley de Transitoriedad Jurídica, para llevar a cabo el proceso hacia la Independencia en un plazo de 18 meses. Frente a la negativa del gobierno español de Mariano Rajoy de negociar un referéndum o el reconocimiento de Cataluña como sujeto político soberano y las seguidas amenazas de este junto con las de otros políticos y sectores sociales españoles, el gobierno de Carles Puigdemont promulgó el 6 de septiembre de 2017, a través de la Ley 19/2017 del referéndum de autodeterminación de Cataluña y la celebración del referéndum el 1 de octubre del mismo año. Un mes antes de la promulgación de la ley, el 17 de agosto, tuvieron lugar los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils. A día de hoy siguen sin esclarecerse las relaciones entre el cerebro de los atentados y el CNI, servicio de inteligencia español, ya que este era posiblemente un confidente.

En las semanas anteriores al 1 de octubre, el gobierno español envió a Cataluña, a través de la denominada “Operación Copérnico”, entre 6.000 y 8.000 agentes antidisturbios de la Policía Nacional y la Guardia Civil de varios puntos de España (despedidos en sus cuarteles por cientos de ciudadanos al grito de “¡A por ellos!”[2]), los cuales, el día del referéndum, intervinieron con extrema violencia haciendo un uso desproporcionado de la fuerza, utilizando balas de goma (prohibidas en Cataluña desde 2014) y gases lacrimógenos[3] desobedeciendo y, por tanto, saltándose el orden de la magistrada del TSJC de no “afectar la normal convivencia ciudadana”.

Sin embargo, la Guardia Civil procedió, también en las semanas anteriores a la votación, a sacar adelante la Operación Anubis, por orden del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona. “Se registraron diferentes sedes del gobierno catalán y se efectuaron 15 detenciones de altos cargos, empleados públicos y responsables de empresas colaboradoras en la preparación del referéndum[4]. Las fuerzas de la Guardia Civil registraron las consellerias de Economía, Gobernación, Asuntos y Relaciones Institucionales y Exteriores, y de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, además de las dependencias vinculadas.”

[https://ca.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3_Anubis]

El 1 de octubre, millones de ciudadanos defendieron los diversos centros de votación del territorio, desde las primeras horas del día, para permitir el pleno ejercicio de votación. El cuerpos policiales españoles clausuraron de forma violenta, con el resultado de 1.000 heridos (uno de ellos por la pérdida de un ojo por el impacto de una bala de goma[5]  y otro para sufrir un infarto[6]), 92 puntos de votación mientras que los Mossos, sin alterar la convivencia ni hacer uso de la violencia, más de 500[7]. la infraestructura informática fue atacada a lo largo del día, tanto por la Guardia Civil como por otros grupos hacktivistas, pero gracias al censo universal 2.286.217 personas pudieron votar. 

El resultado final fue una victoria del Sí a la independencia con 2.044.038 votos frente a los 177.547 del No. El referéndum contó, además de una Junta Electoral, con la participación de Observadores Internacionales que en días posteriores presentaron sus conclusiones respecto a lo que se vivió en aquella jornada[8]. Igualmente, el referéndum fue promulgado de forma legal, a pesar de la negativa del gobierno español y el Tribunal Constitucional, ya que el derecho a la autodeterminación de los pueblos es reconocido por las Naciones Unidas y también por España al haber ratificado el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Este hecho conlleva que España debería permitir y velar por el libre ejercicio de este derecho por parte de la población catalana[9].

Hay que recordar que la extrema violencia y fuerza ejercida por las FCSE contra civiles pacíficos, el incumplimiento del auto del TSJC del 27 de septiembre, las irregularidades en la cadena de mando para dar las órdenes de actuación a Policía Nacional y la Guardia Civil, y el hecho de que este último sea un cuerpo de naturaleza militar que en parte depende del Ministerio de Defensa son hechos más que suficientes para que las autoridades de la Unión Europa hubieran aplicado el artículo 7 del Tratado de Lisboa en vista de la violación, por parte de España, de los valores mencionados en el artículo 2 del mismo Tratado.

El 3 de octubre y el 8 de noviembre se llevaron a cabo dos paradas de país en el que se cortaron las principales carreteras de Cataluña y estaciones de ferrocarril, y donde hasta el 70% de los trabajadores públicos ejercieron su derecho a huelga. La tarde del día 3 de octubre, el rey Felipe VI hizo un discurso beligerante en el que secundaba las acciones represivas del gobierno español y advertía a los independentistas de las consecuencias de sus decisiones[10]. En vista de los resultados del referéndum y de la situación que vivía el país el 10 de octubre el presidente Puigdemont proclamó y acto seguido suspendió la declaración de Independencia apelando a la mediación internacional para abrir un marco de negociación con el Estado español. En vista de la negativa del Ejecutivo a iniciar una negociación y en un día en que algunos medios de comunicación especularon con la convocatoria de elecciones el Parlamento de Cataluña aprobó el 27 de octubre la resolución que proclamaba la República Catalana[11].

Compareixença del MHP Carles Puigdemont, Girona (28/10/2017)

La respuesta del gobierno español se tradujo en la aplicación, a través del Senado, del artículo 155 que permitía al Ejecutivo “adoptar las Medidas necesarias para obligar a aquélla [Comunidad Autónoma] al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones“[12]. El ejecutivo español intervino el gobierno de Cataluña todo cesante el ejecutivo catalán y disolviendo el Parlamento, lo que provocó la paralización de inversiones, la destitución del jefe de los Mossos el Mayor José Luis Trapero (actualmente a la espera de juicio por organización criminal y sedición[13]), el control por parte del estado español del funcionariado dependiente de la Generalitat y la convocatoria de elecciones para el 21 de diciembre[14]. En declaraciones posteriores, varios políticos, como por ejemplo Marta Rovira, hicieron público que España amenazó con el despliegue del ejército y el uso de armas para controlar la población y hacer frente a posibles concentraciones[15].

Desde el ámbito judicial, la Audiencia Nacional en un principio y luego el Tribunal Supremo, siguiendo las denuncias de la Fiscalía General del Estado iniciaron un proceso penal en contra del gobierno catalán por los delitos de rebelión, sedición , malversación y desobediencia[16]. La jueza Carmen Lamela y después el juez Pablo Llarena enviaron a prisión a los activistas Jordi Cuixart y Jordi Sánchez acusados ​​de sedición por las concentraciones del 20 de septiembre (hecho que se ha demostrado falso, ya que ambos activistas colaboraron con la policía[17]) además del vicepresidente Oriol Junqueras y el consejero Joaquim Forn y posteriormente los consejeros Jordi Turull, Raül Romeva, Dolors Bassa y Josep Rull y la presidenta del Parlamento Carmen Forcadell. El presidente Puigdemont junto con los consejeros Toni Comín, Meritxell Serret, Clara Ponsatí y Lluís Puig exiliaron a Bélgica[18].

En las elecciones del 21 de diciembre, en las que se produjeron algunas incidencias con sobres que ya tenían dentro papeletas de Ciudadanos o problemas en el voto exterior[19], los independentistas ganaron las elecciones con 2’08 millones de votos y 70 diputados[20]. El 17 de mayo, tras el veto del Tribunal Constitucional a la investidura de Carles Puigdemont[21] y las investiduras quiebras de Jordi Sánchez y Jordi Turull, Quim Torra fue investido 131 presidente de Cataluña y se nombró un nuevo Gobierno. Es en este contexto y en medio de las reivindicaciones por la libertad de los presos políticos que varios grupos organizados de extrema derecha, vinculados a partidos y asociaciones ultras, que se dedican a agredir personas ya sacar de la vía pública y de forma violenta cualquier elemento a favor de la libertad de los encarcelados[22/23].


[1] Entrevista a Adolfo Suárez: https://www.youtube.com/watch?v=mVscBHy9piI
[2] Gritos de ¡A por ellos!:
https://www.naciodigital.cat/noticia/139094/video/ellos/huelva/envalenteix/guardies/civils/enviats/aturar/1-o
[3] Diez atendidos por gases lacrimógenos:
https://www.diaridegirona.cat/comarques/2017/10/01/denuncien-lus-gasos-lacrimogens-aiguaviva/870690.html
[4] Auto TSJC [página 2]: http://estaticos.elmundo.es/documentos/2017/09/27/auto_tsjc_1O.pdf
[5] Roger Español, el hombre que perdió la visión: https://www.ara.cat/societat/Roger-Espanol-Tornaria-tornaria-defensar_0_1940206055.html
[6] La pasividad policial ante el hombre que sufre un infarto: https://www.elnacional.cat/ca/politica/home-infart-lleida-carrega-policial_197370_102.html
[7] Todos los datos sobre el 1O se pueden consultar en el siguiente enlace: https://catmemoria.cat/dades-i-documents/
[8] Opiniones de los Observadores Internacionales: https://www.publico.es/politica/referendum-1-observadores-internacionales-denuncian-operacion-estilo-militar-1.html
[9] Cataluña – Derecho de autodeterminación: https://comunicats.cat/catalunya-dret-dautodeterminacio/
[10] Discurso de Felipe VI: https://www.elnacional.cat/ca/politica/video-el-discurs-integre-del-rei-felip-vi-sobre-catalunya_198228_102.html
[11] El Parlamento aprueba la resolución para declarar la Independencia: https://cat.elpais.com/cat/2017/10/27/catalunya/1509105810_557081.html
[12] Artículo 155 de la CE: http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=155&tipo=2
[13] Lamela procesa a Trapero por sedición y organización criminal: https://www.eldiario.es/politica/Lamela-Trapero-sedicion-organizacion-criminal_0_757674454.html
[14] Efectos del 155: http://directe.larepublica.cat/noticia/711555/es-efectes-negatius-del-155-a-la-vida-dels-catalans
[15] Amenaza del Estado español: https://www.vilaweb.cat/noticies/marta-rovira-revela-que-lestat-espanyol-havia-amenacat-amb-sang-i-morts-al-carrer-en-cas-dindependencia/
[16] Listado de procesados ​​por el 1 de octubre: https://www.elperiodico.com/es/politica/20180323/las-imputaciones-del-juez-llarena-a-los-25-procesados-por-el-1-o-6711171
[17] Documental sobre los hechos del 20S:
https://www.youtube.com/watch?v=hq-GuOoHkIg
[18] Puigdemont no pide asilo:
http://www.ccma.cat/324/puigdemont-no-demana-asil-i-exigeix-al-bloc-del-155-que-digui-si-acceptara-el-resultat-del-21d/noticia/2818249/
[19] Sobres con papeletas de Ciudadanos:
http://www.ccma.cat/324/retiren-sobres-amb-paperetes-de-ciutadans-a-dins-a-lhospitalet-de-llobregat/noticia/2827979/ i informe d’irregularitats en el vot exterior: https://www.catalunyapress.cat/texto-diario/mostrar/993483/informe-alerta-dirregularitats-vot-exterior-21-d
[20] Crónica de los resultados de las elecciones del 21D:
http://www.ccma.cat/324/cs-guanya-en-vots-i-escons-pero-lindependentisme-conserva-la-majoria-al-parlament/noticia/2828070/
[21] El Tribunal Constitucional cierra la vía Puigdemont:
http://www.ccma.cat/324/cs-guanya-en-vots-i-escons-pero-lindependentisme-conserva-la-majoria-al-parlament/noticia/2828070/
[22] Anuario mèdia.cat:
https://www.media.cat/2018/02/09/in-spains-name/
[23] Tensión entre los CDR y los GDR: https://www.elperiodico.com/es/politica/20180508/tension-calles-barcelona-entre-cdr-gdr-brigadas-limpieza-lazos-amarillos-6805819


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