The need to secede
CAT EXTERIOR,  PREMSA INTERNACIONAL

La necesidad de separarse (The need to secede) por Milford Edge @milfordedge

Artículo traducido por Xavier F. Domènech@xavidomenech99

No hubo violencia, no hubo rebelión

Las demandas del viernes pasado para que los organizadores del referéndum de 2017 en Catalunya sean condenados a penas de hasta 25 años de cárcel (por parte de la Abogacía del Estado y la Fiscalía), y de hasta 74 años por parte del partido ultraderechista VOX (acusación privada) por cargos que van desde la rebelión violenta hasta la malversación de fondos públicos, han sido criticadas por prácticamente todos los partidos nacionalistas españoles y por los medios de comunicación. Sin embargo, la crítica no tenía como objeto la evidente falsedad de los cargos. Las críticas se dirigían a la Abogacía del Estado por rechazar la acusación de rebelión, (que requiere la existencia de un levantamiento violento), en favor del delito ligeramente menor de sedición. La petición de la Abogacía del Estado socava claramente la de la Fiscalía.

Por lo tanto, el Poder Judicial español seguirá adelante con su causa contra el “proceso soberanista”. Argumentará que los líderes políticos, funcionarios y activistas civiles catalanes fueron responsables de la violencia perpetrada únicamente por las Fuerzas de Seguridad españolas el 1 de Octubre de 2017, porque habían convocado el referéndum que provocó la violencia. En sus argumentos no importa quien perpetró la violencia, niegan la abrumadora violencia de las lesiones a los votantes y se ignora el testimonio de las víctimas de las agresiones policiales. La causa contra el independentismo se basa en las “laxas” interpretaciones de los artículos 474-482 (rebelión), 544-549 (sedición) y 432-435 (malversación). El relato de la “violencia invisible” fue idea del fallecido juez del Tribunal Supremo José Manuel Maza. Cuando asumió el cargo su sustituto Pablo Llarena, fue incapaz de descubrir prueba alguna de los cargos, por lo que se ha visto obligado a realizar acrobacias legales para demostrar que la acción no violenta es, de hecho violenta si se produce violencia, aunque esta provenga, de los cobardes, fuertemente pertrechados y armados, agentes de las fuerzas de seguridad españolas.

Es lamentablemente predecible que esta causa acabe en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos en un futuro no demasiado lejano, una vez se dicten las inevitables sentencias de culpabilidad en los juicios-farsa que se celebrarán en los próximos meses. Es decir, si se lleva a cabo, el proceso puede prolongarse indefinidamente y los acusados pueden permanecer en prisión sin sentencia firme durante un máximo de cuatro años.

Desunión

¿Será suficiente la indignación ante la aberración jurídica que está perpetrando el Estado español contra los líderes independentistas de Catalunya para regenerar y conseguir la unión del ahora dividido y desconcertado movimiento independentista? Antes de la solicitud de penas, han transcurrido semanas llenas de reticencias por parte de los responsables del “proceso soberanista” en las que se han producido nuevas incorporaciones en el panorama político catalán. El último de ellos es el Consell per la República, un organismo financiado privadamente que puso en marcha en un abarrotado Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat el Presidente en el exilio, Carles Puigdemont, y que estará encabezado por Toni Comín. El Consell tendrá como objetivo la participación ciudadana y la promoción de “debates constituyentes”. El Consell per la República consiste en un registro de ciudadanos cuyo objetivo es iniciar la construcción de la República Catalana.

Hace quince días se puso en marcha una plataforma política aún no concretada totalmente, La Crida Nacional, que abarrotó el Pabellón Nou Congost de Manresa, con capacidad para 5.000 personas, en su acto fundacional. El programa básico de la Crida consiste en 17 puntos y está impulsada por Quim Torra, President de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, presidente en el exilio, y Jordi Sánchez, ex-líder de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC), diputado de Junts per Catalunya (JuntsxCat) y actualmente encarcelado en la prisión de Lledoners.

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Gráfico: CCMA

Entre los que han declarado su apoyo al incipiente partido se encuentran personajes de relevancia como la Consellera de la Presidència Elsa Artadi, el economista Xavier Sala i Martín, el politólogo Ramón Cotarelo, el historiador y político Ferran Mascarell, la vicepresidenta del PdeCat Miriam Nogueras y la analista Cristina de Haro. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) no acudió al evento, aunque algunos miembros del partido, como el alcalde de Montblanc, asistieron al acto desafiando la línea de su partido.

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ERC acogió con frialdad la aparición de plataformas “a la derecha” del espectro político. Lo consideran un intento de refundación de JuntsxCat, la lista que mezclaba independientes de la sociedad civil i el Partido Demócrata Catalán (PdeCat) para competir en las elecciones del 21 de diciembre, y también como un intento de salvar el centro-derecha catalán. La reacción de la CUP ha sido tan fría como el saludo que mandó a los asistentes al acto en la capital del Bages. Desde entonces, el sector Poble Lliure de la CUP se ha distanciado de la línea de su partido y se ha unido a a muchos otros para reclamar una mayor unidad entre los soberanistas, independientemente de su posición en el espectro político. Paradójicamente, los nuevos líderes del PdeCat se han abstenido, de momento, de manifestar su apoyo a la plataforma.

Teniendo en cuenta las inclemencias del clima y el lugar donde se celebró, la presentación de la Crida en Manresa podría haber tenido tanta asistencia como un acto de España Ciudadana. Sin embargo el evento fue todo un éxito, austero, sin estridencias, sin derroche de medios, con unos asistentes de talante mucho más democrático y menos amenazante que los que reunieron el partido fascista VOX en el Vistalegre Arena de Madrid, el 7 de octubre. Tampoco aparecieron apologías de nacionalismos testosterónicos y gritos amenazantes – la mayoría fueron cánticos a favor de la libertad y en contra de la Monarquía – muy diferentes a los que pueden oírse en las típicas “fiestas” del nacionalismo español. Sin embargo, no faltaron críticas delirantes al acto de la Crida en Manrea, como la de Jaume Collboni, candidato del Partido Socialista de Cataluña (PSC) a la alcaldía de Barcelona que, al parecer, observó tics “Bolsonaro-style” en el evento.

Otra iniciativa que ha sido recibida como un jarro de agua fría en la mayoría de los cuarteles generales de los partidos, ha sido Sobiranistes, el sector soberanista de Catalunya en Comú, presentada por Elisenda Alemany y Joan Josep Nuet, entre otros. Alemany ha sido ya forzada a renunciar como portavoz del partido por las facciones de “línea dura”. El Gobierno catalán también ha anunciado la formación de Fórum Cívic un Think Tank formado por personalidades de diversos sectores de la sociedad catalana y que tendrá como misión abrir un debate sobre el tipo de sociedad que los catalanes desearían para su hipotética República. Se ha dejado claro que no tienen ninguna intención de redactar una Constitución. La Crida afirma compartir esta apertura a la colaboración y el debate. Pero existe cierto escepticismo y desconfianza por parte de las fuerzas políticas y civiles ya existentes que compiten entre sí. (PdeCat, ERC, CUP, ANC i Òmnium). Tal vez haya incluso un poco de temor. Depende de si se ha desvanecido o no la buena estrella de Carles Puigdemont.

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Puigdemont en la gran pantalla de Manresa

Parece que los partidos catalanes se están realineando en el tradicional esquema izquierda- derecha, con el aislamiento del PdeCat/JuntsxCat por parte de la “izquierda” y la retirada del apoyo a Carles Puigdemont, Crida y Consell por parte de ERC i CUP, aunque hay voces disidentes en ambas formaciones. Incluso el líder de PdeCat, David Bonvehí, se ha negado a apoyar abiertamente a la Crida. Hay rumores insistentes de un nuevo tripartito entre En Comú-Podem- ERC i PSC (PSOE). “La izquierda no es nacionalista”, afirma el diputado de ERC en el Congreso de Madrid, Joan Tardá y “sólo temporalmente independentista”. De repente, la prioridad de ERC parecer ser que no es más que hacer patente su clara ventaja sobre PdeCAT en las encuestas. Muchos independentistas están llegando a la conclusión que ninguno de los partidos está plenamente comprometido con la causa soberanista. La distancia entre las dos fuerzas se amplió en las últimas semanas tras no llegar a un acuerdo sobre la fórmula para delegar los votos de los diputados encarcelados y exiliados. El desacuerdo se hizo público.

En un intento de rebajar la tensión, la Consellera Elsa Artadi, compareció en un acto junto a Pere Aragonés (ERC) frente a la prisión de Mas d’Enric, donde se encuentra encarcelada Carme Forcadell y se refirió a estas divergencias como “riqueza”, aunque es poco probable que la retórica que emana de los partidos convenza a un electorado que, ahora por ahora, se mantiene escéptico.

El farol

El nacimiento de la Crida ha ido acompañada de más reconocimientos sobre el desacierto de ciertas decisiones que se tomaron durante la fallida declaración de independencia del año pasado. La carencia de estructuras estatales sólidas, los argumentos, las diferentes visiones sobre el valor del referéndum, la improvisación en la declaración unilateral de independencia y el derramamiento de sangre que supuestamente habrían evitado los políticos. Poco a poco, los principales actores y, entre ellos los “topos” unionistas del movimiento soberanista, han ido haciendo públicas sus parciales versiones de los hechos. Y parece ser que continuarán hasta que todos los detalles discutibles salgan a la luz. La sangría puede ser necesaria para el proceso de curación, evidentemente más vale tarde que nunca, pero sería necesario que no se prolongase excesivamente.

Los partidos independentistas no sólo están desunidos entre ellos, sino que también están divididos internamente, como lo estaban hace un años quedó claro que el Gobierno español se negaría a negociar con el ejecutivo catalán y acabaría aplicando el artículo 155 independientemente que Carles Puigdemont convocara o no elecciones. Este fue el momento en que perdieron la partida política que estaban jugando contra el Gobierno español. Sin pestañear, el Estado español siguió adelante con el plan que había estado preparando durante casi tres años. De las expresiones de los rostros que acompañaban al President Puigdemont en su segunda declaración de independencia se desprendía claramente que la República no estaba preparada, que no existía un plan de contingencia y que, con razón, temían lo que iba a suceder.

No perder de vista el objetivo

Los políticos implicados en el proceso de independencia deberían haberse sincerado de una forma más provechosa y menos dañina. ¿No habría sido mejor para todos los interesados dar versiones completas de los acontecimientos que condujeron a la declaración de independencia antes de las elecciones del 21 de diciembre? Quienes habían seguido el “proceso soberanista” minuciosamente y, en particular, los hechos del mes de octubre y la primera declaración suspendida, sabían que la declaración del 27 de diciembre sería meramente simbólica, y que la aplicación simultánea del artículo 155 la convertiría en un amargo recuerdo. La mayoría de ellos sabía lo que se avecinaba, y lo que se avecinaba no era precisamente la independencia. Creo que lo mismo ocurrió con la mayoría de la gente. A pesar de ello, han esperado pacientemente explicaciones sobre hasta qué punto fueron engañados y quién los engañó. Los propios independentistas se han mostrado reacios a aceptar este hecho o a criticar a los responsables. Los líderes del proceso soberanista están siendo castigados con extrema crueldad, acusados de delitos que no han cometido, encarcelados a la espera de juicio o viviendo en el exilio. Tal vez algunos de ellos puedan ser culpables de subirse al carro independentista sin tener una idea clara de cómo conseguir su objetivo, y, tal vez, en algunos casos, sin demasiadas ganas de hacerlo. Pero la crueldad que han recibido por parte del Estado español y de su Poder Judicial va mucho más allá de lo que merecen. Por lo tanto, políticamente, ya han sido absueltos.

En los días posteriores al referéndum también quedó muy claro que muy pocas personas estaban preparadas para hacer efectiva la República. ¿Cómo podían estarlo? Su liderazgo había desaparecido y, de repente, les tocaba a ellos y no sabían cómo hacerlo. Este fue el momento en que los dos principales partidos independentistas devolvieron “el proceso” a manos del pueblo, y el pueblo estaba comprensiblemente desconcertado. La mayoría pensaba que ya había hecho su parte. Durante el último año, apenas han recibido disculpas de sus líderes y muy poca orientación de cómo implementar este cambio, sólo una vaga y continúa insistencia en que dependía de ellos. A pesar de que se perdió cierto impulso, las organizaciones civiles se han comportado admirablemente, se han manifestado, han recaudado fondos y han surgido incontables iniciativas por parte de la población, que ha trabajado incansablemente para conseguir que la República Catalana sea efectiva algún día. Los políticos independentistas no han hecho nada al respecto. Han centrado la mayoría de sus esfuerzos en los presos políticos, precisamente en lo que no se necesita si se quiere separarse de un país que tiene siglos de experiencia y que no se detendrá ante nada para aplastarlos.

Estos relatos incompletos de los acontecimientos del año pasado, comunicados de forma fragmentaria por los líderes independentistas y, más recientemente, por alguno de los ideólogos del “proceso soberanista” que normalmente operan en la sombra, aparecen en un escenario político fracturado en el que pocos catalanes saben a quién votar. La pérdida de confianza en las fuerzas políticas tradicionales de Catalunya es general y las nuevas iniciativas son recibidas con cierto recelo. No es, realmente, el mejor escenario para los que quieren seguir persiguiendo el objetivo de la República Catalana. Una especie de síndrome de Estocolmo parece haberse extendido desde los rehenes políticos, ahora encerrados en cárceles catalanas, hasta sus portavoces, que deambulan apesadumbrados por los pasillos del Parlament. El frente político del movimiento independentista ha terminado pareciéndose a las diversas facciones que luchaban por la libertad de Judea en la película “La Vida de Brian” de Monty Phyton.

Con tantos hilos sueltos en la cuerda desenredada y sin un destino claro, el movimiento ha retrocedido. Escuchar a los líderes independentistas admitir que se subestimó al Estado español es especialmente descorazonador para los que conocen la Historia de Cataluña. El Estado español y la derecha española jamás harán autocrítica, jamás se disculparán, nunca admitirán errores y, lo que es más importante: nunca van a abandonar su objetivo. No se detendrán ante nada para defender la unidad de España. Enfrentarse al Estado español sin un plan B fue un grave error. Subestimarlo esperando el diálogo en el último momento, es otra historia. En una partida de póker, conocer la mente de tu oponente es la clave.

Fue como si los catalanes sólo hubieran aprendido las reglas, mientras que los españoles habían planeado minuciosamente como ganar, sin importarles jugar sucio. En cualquier caso, en el enfrentamiento del año pasado sólo hubo un vencedor: el equipo sin escrúpulos. Demasiados políticos independentistas tenían y siguen teniendo la mirada puesta en las migajas que podrían caer de la mesa, en lugar del plato principal. Están dando prioridad al éxito, o a la supervivencia de sus partidos más que al movimiento independentista.

La necesidad de separarse

Sin embargo, más de dos millones de catalanes todavía anhelan su República. Cómo si su decepción y desencanto con sus políticos y los acontecimientos del pasado año no fueran suficientes, han sido sometidos a un alto nivel de represión judicial, restricciones a sus derechos, a la libertad de expresión, reunión y manifestación, todo ello diseñado para silenciarlos y sembrar el miedo. Los políticos nacionalistas españoles y los medios de comunicación los han cubiertos de burlas, insultos, menosprecios y odio fóbico, algo que añade un plus al daño recibido. Los republicanos catalanes aceptan demasiadas críticas sobre lo que creen. Están demasiado acostumbrados. Sin embargo no son tan hábiles como para mantenerse unidos como lo hace la derecha española. El ataque a su identidad y creencias ha sido deliberado, implacable y despiadado.

Los independentistas catalanes necesitan urgentemente volver a creer en sí mismos. Se sienten, en cierta manera, defraudados por el comportamiento de sus representantes electos. Algunos de ellos están demasiado decepcionados para seguir y han decidido retirarse, otros están involucrados en un frenesí de autocrítica. Todos ellos saben que la unidad es clave para el progreso futuro, pero ven pocas posibilidades de que eso ocurra en el actual clima de lealtades políticas cambiantes y recelos mutuos.

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Unidad

Se podría argumentar que las organizaciones civiles son la respuesta, pero ANC i Òmnium se han visto arrastrados por las circunstancias. Y muchos de los CDRs, demonizados por los políticos unionistas españoles y los medios de comunicación y criminalizados por el Poder Judicial español, son más moderados que las ramas locales de ANC o Òmnium. Las posibilidades de que se forme otra organización parecen remotas. La Crida es la opción más nueva pero, por el momento, se parece demasiado a lo que se ha hecho antes. De hecho, nadie sabe lo que será todavía, a pesar de sus afirmaciones. Podría nacer muerta, podría atraer a muchos que no ven otra opción, podría ser el nuevo JuntsxCat. Si a esto se le une la fractura generalizada, la celebración de elecciones primarias antes de todas las elecciones para implicar a la sociedad civil en la gestión diaria de los asuntos, demuestra hasta qué punto se ha perdido la fe durante el último año.

La represión ha afectado a todo al mundo, pero la que se avecina podría ser aún más brutal. A pesar de las promesas de Sánchez, la persecución no ha terminado. El Estado español seguirá actuando con mayor crueldad, con mayor desprecio, miseria y castigo. Insistirán en que lo merecen y todos lo aceptarán ¿Qué otra opción tienen? Miles de catalanes han sido acusados de delitos relacionados con el proceso soberanista. La naturaleza del poder español y el trato que ha dispensado y dispensa a Catalunya y a sus ciudadanos – especialmente a los más “catalanistas” – está muy clara para todo el mundo. La decisión del Estado español de seguir adelante con su causa contra la imaginaria rebelión catalana debería convencer a todos los políticos catalanes de la inutilidad de su paciencia con este Estado enloquecido que sólo tiene una idea en su mente: La unidad de España, independientemente de la moral o de la legalidad. La idea de que la derecha y la extrema derecha de España formen una coalición que los lleve al poder, debería conseguir que se redoblasen los esfuerzos. Sin el apoyo de los partidos independentistas, el actual Gobierno español podría caer y quien sabe qué podría reemplazarlo. Después de todo, el populismo de extrema derecha está de moda. En todas partes. A medida que la extrema derecha se extiende por todos los continentes, recordemos que en España ha dominado prácticamente en todo el último siglo. Los líderes de la derecha española son supremacistas españoles agresivos e incendiarios. Su arma es la violencia y el caos, lo fue en el pasado y sigue siéndolo en el presenten. Si algo no funciona, lo inventan. Utilizan la misma estrategia que el Poder Judicial español.

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Los líderes de la derecha española son supremacistas españoles agresivos e incendiarios

Pero a pesar de la presión psicológica, todavía hay más de dos millones de personas en Catalunya absolutamente convencidas de la necesidad de la independencia, pero carecen de los políticos y las herramientas que puedan hacerla realidad. Mientras tanto, mientras esperan que cambie la marea, siguen haciendo los miles de pequeñas cosas que, en su conjunto, podrían algún día traer la República. Es mucho mejor que no hacer nada. Quedará por ver si los políticos catalanes y el pueblo de Catalunya puedan resolver sus diferencias. Hasta que no lo consigan, la independencia seguirá estando lejos, y los independentistas que no están dispuestos a rendirse deben prepararse para un largo camino. Después del verano tibio y el otoño caliente, hay que prepararse para un invierno frío y duro.


Original por MILFORD EDGE @milfordedge (barbaryfigs) 

Artículo traducido por Xavier F. Domènech@xavidomenech99
Article translated Xavier F. Domènech@xavidomenech99

Fecha de publicación: 5 de noviembre 2018


 

Catalana. Londinenca. Republicana. Llicenciada en Filologia Anglogermànica. Traductora i correctora. Estimo les llengües i els llibres. Estimo la meva terra, Catalunya

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