Quim Torra - Stanford
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Conferencia del President Torra en la Universidad de Stanford: “Derechos civiles y autodeterminación: una perspectiva catalana”

Universitat de Stanford, 14 de gener de 2019

Buenas tardes,

Muchas gracias Doctor Carson por su presentación y la oportunidad de presentar el caso catalán aquí en Stanford.

Por qué estoy aquí hoy,

Estoy aquí porque Cataluña se encuentra en una encrucijada. Estos son tiempos graves para nosotros. Con la existencia de presos políticos, exiliados y cientos de catalanes investigados y juzgados, sólo la verdad y la justicia pueden ser nuestro camino y nuestra guía hacia la libertad. Esta búsqueda de la libertad que es, al final, el verdadero camino para entender Catalunya a lo largo de su historia.

Una poetisa catalana, Zoraida Burgos, dijo una vez que debemos buscar nuestras raíces en la idea mítica de paz y libertad. Por eso el título de esta conferencia es “Autodeterminación y derechos civiles: una perspectiva catalana”. Porque el ejercicio de nuestro derecho a la autodeterminación y la defensa de los derechos civiles es precisamente nuestro camino, el camino catalán hacia el retorno a esta idea de paz y a esta idea de libertad.

¿Y qué es Catalunya os preguntáis algunos de vosotros?

Cataluña es una vieja nación europea, y su gente es plural en sus orígenes, en sus lenguas, en sus creencias… es ciertamente una sociedad apegada a su lengua materna, a su cultura y a su tradición, pero cree firmemente en el valor de la diversidad y de la apertura al mundo, y al mismo tiempo sabe que si perdemos nuestros valores, lo perdemos todo.

Hablo de una nación con una historia y una cultura milenaria. Una nación que fue libre una vez y quiere serlo de nuevo.

Me dirijo a todos ustedes en medio de la situación más grave a la que se ha enfrentado Cataluña desde la muerte del general Franco. El año pasado celebramos un referéndum de autodeterminación que fue respondido con violencia por el Estado español.

Un referéndum, basado en el derecho de cada pueblo a la autodeterminación de acuerdo con el derecho y los tratados internacionales. Alrededor de 2,3 millones de personas votaron, el 90% de ellas lo hicieron por la independencia. La violencia policial no pudo detenerlos. Muchos de nosotros, por primera vez en nuestras vidas, tuvimos que enfrentar la violencia, pero resistimos y defendimos pacíficamente nuestras urnas con nuestros propios cuerpos.

Ese día nació algo nuevo en Cataluña. Algo para lo que no hay vuelta atrás. Porque nunca te retirarás una vez que has estado tan cerca de la libertad.

Ese referéndum fue posible gracias al compromiso de nuestro pueblo, pero también al compromiso de nuestros políticos, nuestro gobierno y nuestros líderes sociales.

Hoy tenemos 9 presos políticos, 9 exiliados, entre ellos el President Carles Puigdemont, y cientos de personas investigadas, injustamente acusadas por el poder judicial y castigadas de diversas maneras.

Como Presidente de Cataluña, estoy orgulloso de su valentía. Me enorgullece poder decir que nuestros líderes se han mostrado dispuestos a pagar un precio personal por sus ideas.

Cuando les hablo, hablo en nombre de una sociedad que ha visto cómo se han violado sus derechos humanos.

Hablo en nombre de un pueblo solidario que ha entendido que la dignidad no es negociable, que los derechos humanos no son negociables, que los derechos que ayudan a nuestras sociedades a avanzar no pueden ser suspendidos.

Hablo en nombre de un pueblo unido en su defensa de la democracia, el humanismo y la dignidad y contra la intolerancia y la autocracia.

Quiero decirles que el futuro de Cataluña está en la defensa de los derechos civiles y del principio de autodeterminación. Y les diré, también, que venceremos.

Quim Torra - Stanford_2

La búsqueda catalana de la libertad

El difunto Gene Sharp dijo en uno de sus libros: “La libertad no es algo que los gobernantes “dan” a sus súbditos. Es algo que se logra en la interacción entre la sociedad y el gobierno“.

Hoy Catalunya se enfrenta al más importante de sus retos: la lucha pacífica y no violenta por la libertad.

Libertad de expresión. Libertad de conciencia. Libertad de reunión. Libertad de manifestación. Libertad para tener derechos. El derecho a tener derecho. Libertad para elegir su destino de manera democrática.

¿Y qué pasa hoy en España con todas estas libertades? ¿Con todos estos derechos?

La libertad de expresión está ahora restringida en España. Los cantantes de rap van a la cárcel y al exilio por sus letras, e incluso las exposiciones de arte han sido censuradas. Incluso Amnistía Internacional ha denunciado esta situación sin ninguna consecuencia.

También se cuestiona la libertad de reunión, gracias a una ley mordaza autoritaria que incluso el New York Times ha criticado recientemente en un editorial.

La libertad como derecho a tener derechos también se ha visto afectada y ha sido declarada nula o suspendida. Leyes sobre Cambio Climático, sobre salud universal, sobre servicios sociales…. todas estas leyes han sido suspendidas no por su contenido, sino porque han sido aprobadas por el Parlamento de Cataluña.

Estoy hablando de estas libertades esenciales porque esta aspiración es el legado duradero de Estados Unidos para el mundo.

Durante los últimos doscientos cuarenta años, el mundo ha visto cómo este país se ha esforzado por alcanzar la idea de la libertad para todos sus ciudadanos, y esperamos que ustedes superen los desafíos que les esperan.

El pueblo catalán siente exactamente la misma aspiración que los demás pueblos del mundo que quieren vivir libremente en paz y respeto mutuo, y que han optado por vivir en estas condiciones por muy difícil que sea su realización.

Y esperamos que el gran consenso alcanzado entre la sociedad catalana pronto prevalezca.

Porque el movimiento independentista no sólo está en el centro del debate político actual en Cataluña, sino que tiene la mayoría social en sus reivindicaciones, como lo demuestran las dos últimas elecciones al Parlamento catalán, que han confirmado su mandato democrático con una mayoría absoluta para las fuerzas independentistas.

Hoy, los tres grandes consensos de la sociedad catalana, apoyados por el 80% de su población, son, en primer lugar, que no queremos vivir bajo una monarquía anticuada, siempre bajo la sospecha de la corrupción, que, en segundo lugar, no toleramos la represión política, el exilio y el encarcelamiento de nuestros dirigentes y, por último, en tercer lugar, también con el 80% de apoyo, que queremos ejercer nuestro derecho a la autodeterminación, y que nuestra voluntad debe ser respetada.

Estos tres consensos: referéndum, libertad ante la represión y republicanismo como forma de gobierno, son fundamentales para nuestro futuro.

Si España es realmente un Estado democrático, España debe escuchar las demandas del pueblo de Cataluña. España debe escuchar a Amnistía Internacional y a la Organización Mundial contra la Tortura cuando piden la liberación de nuestros presos políticos. España debería escuchar al American PEN Club. España debería escuchar a las academias canadienses y americanas de ciencias políticas. España debería escuchar a Human Rights Watch cuando dice que el 1 de octubre hubo un uso excesivo de la violencia policial. España debe escuchar a los ponentes de la ONU, debe escuchar a los premios Nobel de la Paz que reclaman el fin de la represión. Debería escuchar a todas las voces democráticas del mundo que reclaman una solución política para un problema político. Si España es democrática, debe permitir que el pueblo de Cataluña decida libremente su futuro sin personas en prisión, sin personas en el exilio. Sin amenazas.

Porque sólo alcanzando nuestra libertad colectiva podemos proteger y ejercer nuestras libertades personales. En este tiempo complicado, hemos entendido que la defensa de los derechos civiles de un solo ciudadano significa la defensa de los derechos civiles de todos nosotros. Si reprimen a uno de nosotros, nos reprimen a todos.

Para defender la libertad, debemos hacerlo dentro del ámbito de nuestro poder, en el sentido en que Hannah Arendt definió el poder en oposición a la fuerza.

La lucha por la libertad de Catalunya y de todo su pueblo es nuestro objetivo, nuestro compromiso y la misión de mi gobierno. Sin embargo, la libertad y la justicia no son gratuitas, hay que pagar un precio para poder disfrutarlas. Lo sabemos y no tenemos miedo.

Cataluña como sociedad abierta

Cataluña es una nación abierta a sus vecinos y al mundo.

Desde la antigüedad, los intercambios humanos, culturales y comerciales han construido nuestra identidad. Siempre hemos creído que la apertura es fundamental para el éxito y aún más hoy en día en un mundo globalizado. No podemos ignorar el cambio.

Como he dicho antes, Catalunya es una sociedad muy diversa.

Hoy en día, el 70% de la población catalana tiene al menos un abuelo de fuera de Cataluña. Muchos nacieron fuera de los límites territoriales de Cataluña.

Durante el siglo XX y principios del XXI, hemos trabajado para integrar varias oleadas de migrantes.

La sociedad catalana ha sabido incorporar a personas de orígenes muy diversos y orientarlas hacia un futuro de convivencia. Esta es la clave de la cohesión social. En Cataluña, la inmigración es un reino de la memoria en el sentido de Pierre Nora, donde las personas se arraigan no en el pasado sino en el futuro. Esta es otra visión compartida por catalanes y americanos.

Este carácter de Cataluña como país de acogida y como espacio de luchas compartidas es motivo de orgullo para todos, ya que hoy en día se hablan más de 200 lenguas en Cataluña. Con esta premisa, no debe sorprender que exista un fuerte consenso sobre la acogida de los refugiados, y las familias catalanas se han ofrecido en el pasado como voluntarias para acoger a los niños refugiados durante largos periodos de tiempo.

Nuestra identidad bebe tanto de nuestras tradiciones, incluyendo nuestra lengua y cultura, como de la voluntad de construir juntos un futuro mejor.

Pero últimamente está cobrando importancia una cuestión distinta de la identidad: el énfasis en la democracia y los derechos civiles.

La represión ha reforzado el compromiso democrático del pueblo catalán hasta el punto de que estamos replanteando el papel del gobierno frente a los movimientos democráticos y cívicos.

El movimiento por la autodeterminación es también un movimiento hacia un mayor empoderamiento del pueblo. Un movimiento hacia una mayor participación.

Estamos decididos a utilizar la grave situación en la que vivimos para construir un país mejor. Un país que no excluye a nadie. Un país que tiene la prosperidad económica, la igualdad de oportunidades y los derechos sociales y medioambientales muy cerca de su corazón.

La autodeterminación: del presidente Wilson a Cataluña

Fue un presidente estadounidense, Woodrow Wilson, quien hace 100 años puso el principio de autodeterminación en el centro de la escena geopolítica. Desde 1945, Occidente ha estado gobernado por instituciones basadas en reglas que, bajo la dirección incontestable de Estados Unidos, han promovido la liberalización del comercio y la democracia en todo el mundo.

Desde 1945, el comercio mundial se ha multiplicado por 12 y el número de Estados independientes ha pasado de alrededor de 76 a 195. Los imperios antiguos y opresivos han desaparecido, la descolonización tuvo lugar y la libertad se extendió por todo el mundo. Sólo en las últimas décadas, más de 1.000 millones de personas han escapado de la pobreza gracias a la expansión de la globalización.

He dicho antes que en las últimas décadas han nacido cerca de un centenar de nuevos Estados independientes y una globalización a toda velocidad, pero lo que no he dicho es que muchos de estos nuevos Estados son pequeños, o al menos no tan grandes como los antiguos. Y esto no es una coincidencia.

La globalización, los mercados libres y la preferencia occidental por soluciones democráticas a los conflictos políticos son las razones por las que cada vez es más racional que las naciones pequeñas tengan sus propios estados independientes.

Las naciones pequeñas ya no necesitan formar parte de un estado más grande para acceder a un mercado más amplio para sus productos, porque el compromiso liderado por Estados Unidos con el libre comercio ha reducido en gran medida los aranceles y las barreras al comercio.

Las naciones pequeñas son, en promedio, más prósperas que las grandes. Y más democráticas y pacíficas. Como nación independiente, la viabilidad económica de Cataluña es absolutamente segura.

Este es el contexto en el que nuestra lucha se hace posible. Como cualquier otro pueblo, los catalanes tienen derecho a la autodeterminación, a decidir su propio futuro.

La lucha por la autodeterminación es larga, no comenzó en 2017. Ya en 1640 se proclamó una República en Barcelona. También en 1931 se proclamó una República Catalana paralela a la española.

Incluso aquí, en San Francisco, en el año 1945, bajo la dictadura franquista, un grupo de exiliados catalanes reclamó el derecho de Cataluña a su autodeterminación en el mismo momento en que se fundó la ONU.

Y como volvimos a hacer el 1 de octubre de 2017 con la realización de un referéndum frente a la violencia policial. Independientemente de cuánta represión nos aplique el Estado español, continuaremos nuestra lucha no violenta.

Pero ahora lo que está claro es que sólo una mediación internacional convencerá a la clase dirigente española de que la solución política para Cataluña debe basarse en la voluntad democrática de su pueblo.

Sólo el poder de la presión internacional obligará al Estado español a sentarse a la mesa y negociar. La opinión pública internacional va a ser crucial en los próximos meses.

En tiempos de creciente autoritarismo, la defensa del derecho a la autodeterminación de Cataluña se situa en el propio interés geopolítico de América y de Occidente.

A los Estados Unidos les interesa defender a quienes defienden las ideas políticas por medios democráticos y proteger a las naciones pequeñas y defender el principio de la libre determinación, que es el núcleo de su propia existencia nacional.

Mientras haya presos políticos, exiliados y se sigan negando los derechos del pueblo catalán, la puerta estará abierta de par en par para que los países autoritarios se sientan justificados para reprimir a sus minorías nacionales.

Un Estado independiente catalán sería un ejemplo de cómo resolver conflictos históricos de forma democrática, y también un socio en el esfuerzo por promover un mundo más democrático, un mundo más americano.

No violencia y derechos civiles

El presidente Bill Clinton dijo una vez en Barcelona que el mundo sería catalán o talibán. Con esta frase, el presidente Clinton reconoció la mentalidad democrática, tolerante y abierta del pueblo catalán. Su elección permanente de la no violencia para defender sus derechos nacionales.

Él tenía razón. Y aunque la lucha no es fácil y los costos son altos, tendremos éxito. El doctor Martin Luther King dijo una vez que “la resistencia no violenta es el arma más poderosa que los oprimidos pueden usar para cambiar el mundo“, y estoy de acuerdo con él.

Además, como dice el académico de Stanford, Francis Fukuyama: “Las democracias liberales estipulan que el poder debe ejercerse de conformidad con los derechos civiles y políticos. Aceptar los Derechos Humanos es la mejor manera de legitimar el poder“.

Hoy Catalunya, como antes América, quiere conseguir su derecho a la estatalidad y defender los derechos civiles de su pueblo.

Sin embargo, nuestra lucha noviolenta es de larga data y ha adoptado muchas formas.

La lengua catalana tiene más de mil años de antigüedad. Sin embargo, ha sido prohibida y perseguida reiteradamente por el gobierno español durante los últimos tres siglos.

Nuestra sociedad civil ha luchado, y sigue luchando, por normalizar la lengua y la cultura catalanas.

Sin la lucha silenciosa de nuestros padres y abuelos por preservar nuestra identidad y nuestra cultura, hoy Cataluña sería sólo un nombre geográfico.

Cuarenta años después del final de la dictadura, está claro que España no ha realizado una transición completa a la democracia.

La policía, los tribunales, el ejército y una parte relevante de los altos funcionarios del Estado, lo que se conoce como deep state, nunca evolucionaron realmente de la dictadura, y muchos son hijos de altos funcionarios franquistas. El estado actual preserva de muchas maneras las relaciones de poder y las actitudes del régimen franquista. No podemos olvidar que el padre del rey de España fue promovido y designado como sucesor por el propio Generalísimo Franco.

Nuestros líderes sociales y políticos han sido encarcelados, injustamente, por una rebelión que nunca cometieron. Han sido encarcelados durante más de un año. Un año sin sus familias, sin sus amigos, sin libertad y con sus derechos civiles y políticos violados.

Pero ya ha sido suficiente, nuestros presos políticos tienen derechos. Tienen derecho a ser libres, tienen derecho a un juicio justo. Tienen derecho a la justicia internacional. Tienen derecho a no ser tratados como delincuentes. Ya estamos hartos de la criminalización de un movimiento pacífico. Ya hemos tenido suficiente de la violencia institucional utilizada contra nuestro pueblo. Ya hemos tenido suficientes violaciones de los derechos humanos. Ya estamos hartos de que Madrid niegue el derecho legítimo de Cataluña a la autodeterminación. Ya hemos tenido suficiente de todo esto.

Como dijo el doctor Martin Luther King, “ahora nos enfrentamos al hecho de que el mañana es hoy. Nos enfrentamos a la urgencia del ahora. En este enigma de la vida y la historia que se está desarrollando, “existe” algo así como el llegar demasiado tarde. No es momento para la apatía o la complacencia. Este es un momento de acción vigorosa y positiva“.

Y sí, la gravedad de la situación catalana, con un juicio político que comenzará pronto contra los representantes legítimos del pueblo catalán, donde se han violado todos sus derechos civiles, hace que sea hora de que la sociedad catalana emprenda una acción enérgica y positiva.

Como ha dicho Jordi Cuixart, líder social y presidente de Omnium Cultural, prisionero del Estado español desde hace más de un año sin juicio: como movimiento, debemos seguir comprometidos con los métodos noviolentos de nuestra lucha, con la desobediencia y la movilización civil. Y se entiende que esta lucha tendrá un costo.

Y así, hoy Catalunya ve cómo los derechos humanos, sociales y civiles son imposibles de separar unos de otros y del derecho a la autodeterminación. Y por eso hago un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe, para que actúe con la urgencia del momento y se comprometa con una mediación internacional que permita que se le reconozca efectivamente al pueblo catalán el ejercicio de nuestro derecho a la autodeterminación.

Por todo ello, estoy plenamente convencido de que el pueblo catalán no aceptará penas de prisión para nuestros dirigentes sociales y políticos. La falta de cooperación con la injusticia es una obligación moral.

Y el pueblo catalán debe decidir qué hacer: dignidad o indignidad y reaccionar en consecuencia. Estoy convencido de que elegirán la dignidad.

Como catalanes, somos fieles a las ideas americanas y occidentales de libertad, apertura social y económica y defensa noviolenta de los derechos civiles. Todas ellas son ideas que serán juzgadas durante el proceso del referéndum catalán.

Los Estados Unidos pueden considerar a Cataluña como una avanzadilla de sus propios principios. El mundo occidental no puede permitir la supresión por la fuerza de un movimiento democrático como el nuestro. La tolerancia de los métodos autoritarios sólo refuerza a los Estados autoritarios.

En una España en plena regresión democrática, la lucha por la República Catalana es la única forma de recuperar nuestros derechos civiles y nuestra democracia.

Aquí en los Estados Unidos, donde ustedes valoran la libertad y la dignidad de los pueblos, quiero proclamar con toda mi esperanza y mi convicción que llegará el día en que Cataluña se convierta en un Estado, y que no será el final de nuestros esfuerzos, sino un nuevo comienzo.

Entonces tendremos el mayor reto de todos: construir un nuevo Estado basado en los principios de libertad, justicia, cohesión social, transparencia, autodeterminación y noviolencia. Este es nuestro camino, el camino catalán, y nos ceñiremos a estos principios.

Quim Torra i Pla
President de la Generalitat de Catalunya


 


Artículo traducido por Albert (@dites_dites)
Article translated by Albert (@dites_dites)


Original en inglés – “Civil rights and self-determination: a Catalan perspective”

http://www.president.cat/pres_gov/AppJava/president/notespremsa/321982/discurs-embargat-valid-text-pronuncii-president.html


 

 

Republicà del Clot. Filologia romànica. Mesclaet: Barcelonès, Al Hoceima, La Noguera, Baix Ebre, Maestrazgo, Axarquia. Vam rebre l’1O i no oblido, però puc perdonar.

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