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Opinione - Cataluña, la traición de los liberales
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Cataluña, la traición de los liberales. L’Opinione delle libertà

L'Opinione delle libertà

Article traduït per AnnA (@annuskaodena)

Opinione - Cataluña, la traición de los liberales

Las elecciones europeas del 26 de mayo no son la única fecha importante para el futuro de Europa. Hay otro hecho que no hay que subestimar, ligado a un hecho ampliamente ignorado por los medios de comunicación, que es el proceso que comenzará mañana, 12 de febrero, en Madrid, contra los independentistas catalanes en prisión preventiva durante 15 meses. Si son condenados, se enfrentan a sentencias que van de 17 a 25 años de prisión.

La apropiación indebida, la sedición y la rebelión son las acusaciones por las que siete líderes políticos deben responder por la organización del referéndum consultivo sobre la independencia de Cataluña el 1 de octubre de 2017. Otros dos líderes del mundo del asociacionismo son acusados de sedición. Malversación de fondos públicos para organizar un referéndum no autorizado por el Gobierno; sedición por actuar públicamente fuera de los canales legales para impedir la aplicación de las leyes; rebelión por actuar pública y violentamente en derogación de la Constitución, declarando la independencia de parte del territorio nacional.

La última acusación en particular es controvertida porque las pruebas, no refutadas, muestran que la violencia fue perpetrada únicamente por la policía española. Lo que llama la atención es el uso masivo de la fuerza y la jurisdicción penal tras años de inacción considerable por parte de Madrid. Es un hecho que merece atención y reflexión, posiblemente a escala europea, al que queríamos contribuir reuniéndonos el 8 de enero, junto con el senador Roberto Rampi, cuatro de los nueve presos de la cárcel de Lledoners, a 70 km de Barcelona. Es significativo que la conversación se haya centrado en el Estado de derecho y en la huelga de hambre que llevaron a cabo en diciembre y en la que, el día 10 del mismo mes, los obispos catalanes también participaron con el vicesecretario de la Conferencia Episcopal de Tarragona, Norbert Miracle, quien se refirió a la cuestión específica de la prisión preventiva: “Cuando la detención preventiva, de manera abusiva, busca un adelanto de la pena antes de la condena, o se aplica a la sospecha más o menos fundada de un delito cometido, constituye otra forma contemporánea de castigo ilegal oculto, más allá de la fachada de la legalidad”.

Tras la anulación por el Tribunal Constitucional en 2010 de parte del Estatuto de Autonomía de Cataluña, aprobado por el Parlamento en 2006, el Gobierno español no ha dado ningún paso concreto para mantener abierto un canal con Barcelona, por lo que hemos pasado de las aulas parlamentarias a las judiciales. En este punto, tenemos que hacer sonar una alarma sobre la erosión de las instituciones y el Estado de Derecho y sobre la incapacidad y la falta de voluntad de los gobiernos para fomentar el diálogo, el conocimiento contradictorio; en otras palabras, para gobernar democráticamente.

Si es cierto que la Unión Europea se basa en principios liberales y democráticos y en el Estado de Derecho, lo que está en juego es el derecho a disentir pacíficamente y a presentar y defender propuestas alternativas. El abuso de la jurisdicción penal desalienta la libertad de expresión, el disenso legítimo no violento y el diálogo fructífero, que son la base de una democracia.

Precisamente el aislamiento en el que han acabado los catalanes es lo que hay que resolver primero. Bruselas sólo habla con las capitales de los Estados miembros, pero el Parlamento Europeo, los partidos y los políticos pueden abordar esta cuestión con mayor libertad. Esta es la carencia que los catalanes, tanto independentistas como proeuropeos, estigmatizan. Y es por eso por lo que debemos escucharles y cultivar sus aspiraciones de mayor libertad, derechos y democracia, ante la iniciativa de dividir a unos 7 millones de ciudadanos en una unión que engloba a 500 millones de europeos, ciudadanos potenciales de los Estados Unidos de Europa. Desde este punto de vista es interesante que Clayborne Carson, presidente del prestigioso King Institute, expresara su agradecimiento al presidente de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, por la elección noviolenta del movimiento independentista, al tiempo que recalcaba que, mientras que los representantes catalanes forman parte de un movimiento para dividir, Martin Lugther King jr. pertenecía a un movimiento para unir.

Marco Pannella estaba convencido de que si no conseguimos construir una patria europea, la Europa de las patrias, con sus Estados nacionales independientes, destruirá a Europa y a las propias patrias. En los últimos años de su vida, en referencia a Cataluña y Escocia, cuya opción no violenta elogió, dijo: “No debe importar el color del pasaporte, tampoco la historia antropológica de esa zona, sino el grado de reforma del Estado en la dirección de mayores derechos y libertades”. La lucha no puede considerarse un progreso si es una ruptura con la unidad nacional para crear otras realidades mininacionalistas y nacionalistas. En cambio, es necesario proponer como motivo unificador el de las reformas radicalmente democráticas de los Estados contra los que nos encontramos en una posición minoritaria”. El extraordinario compromiso y sacrificio de los nueve presos políticos es tal que puede movilizar nuevas fuerzas y energías, no para reformar el Reino de España, sino para reanudar la construcción de los Estados Unidos de Europa, saliendo así del aislamiento que produce desorden y ofreciendo una isla y un impulso de esperanza y de acción política para salvarse a sí mismos del mar intergubernamental europeo cada vez más tempestuoso.

No es casualidad que los catalanes pongan en el centro el respeto al Estado de derecho y a los derechos civiles. Como resume Louise Arbour, quien fuera Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “el Estado de Derecho consiste en no tener a nadie por encima de la ley y en la correcta aplicación de leyes justas, es decir, de acuerdo con los principios y normas internacionales que rigen el respeto de los derechos humanos”. El respeto de la legalidad no es suficiente, ya que la legalidad también puede derivar de un código fascista o comunista, por lo tanto violento y autoritario.

Además, el 6 de abril de 2018, el Relator Especial de la ONU sobre la libertad de opinión y de expresión pidió a las autoridades españolas que se abstuvieran de procesar la acusación de rebelión contra figuras políticas y manifestantes pertenecientes a la minoría catalana. Tales acusaciones por actos que no impliquen violencia o incitación a la violencia podrían interferir con los derechos de protesta pública y disidencia. El Relator Especial sobre cuestiones de las minorías, Fernand de Varennes, también declaró el 25 de enero que “la disidencia política no violenta por parte de las minorías no debería dar lugar a acusaciones penales, ya que tales restricciones sólo deberían imponerse si son estrictamente necesarias y proporcionadas”.

Sin incomodar a la categoría de los “populistas”, que son tanto de derechas como de izquierdas, los europeos se verán enfrentados, por un lado, con los europeístas y, por otro, con los soberanistas o “eurorrealistas”, como algunos de ellos se denominan a sí mismos en la actualidad. Sin embargo, la situación se complica por la existencia de graves diferencias en el campo europeísta. Si es claro y legítimo que los nacionalistas se opongan a la UE, con diferentes dosis de demagogia, como entidad técnicamente opresora de pueblos y Estados nacionales, no está tan claro que haya algunos europeístas que apoyen con ciertas dosis de hipocresía que se puede y se debe hacer más por el bien de una Europa cada vez más unida y cohesionada. Es decir, quieren una mayor cooperación política sin tener en cuenta, sin embargo, que la cooperación política ya existe. Tenemos que decidir urgentemente si queremos una cooperación política en una federación, si como tal tiene fuerza de ley o no.

Entre los europeístas destacan los llamados “liberales” que se reúnen en el Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE) y que, en lugar de luchar por los principios y objetivos de los que siempre se ha alardeado, alimentan a la Europa intergubernamental y a las relativas posiciones de poder que se derivan de ella, cayendo en los pactos (de abajo hacia arriba pero presentándolos como conquistas), con los nacionalistas que pretenden impedir cualquier posibilidad de una Europa unida. Son alianzas y pactos tóxicos.

Por cierto, en Italia los “liberales” en referencia a ALDE pertenecen a Più Europa (Más Europa/+Europa) y participaron con gran convicción el 8 de noviembre en el Congreso de ALDE celebrado en Madrid. Emma Bonino, hablando al principio, dijo: “Es regenerador estar en un entorno no hostil de Europa y, de hecho, decidido y comprometido con el sueño y el proyecto europeo”, y luego explicó que la confrontación de hoy es “entre el nacionalismo y una Europa democrática, abierta y liberal”.

Su silencio sobre la decisión “democrática, abierta y liberal” de expulsar a los miembros catalanes del Partido Democrático, el PDeCAT, anunciada por ALDE en un comunicado del 27 de octubre de 2018, redactado al estilo soviético, en el que se afirma que no entra en los asuntos de la política interior española y que insta a “todos los actores políticos a entablar un diálogo para posibilitar una solución sostenible”, es, por tanto, incomprensible. Quién sabe, tal vez así es como funciona el nuevo diálogo “liberal”: al son de las expulsiones.

Es evidente que al expulsar a los catalanes de PDeCAT, los “liberales” europeos agravan el tabú sobre un tema cuya complejidad requiere un tratamiento laico. Desgraciadamente, se ha optado por destacar la connotación independentista de los demócratas de Cataluña y no la connotación federalista europea. Una elección que tendrá el efecto perverso de aumentar la primera y debilitar la segunda.

Pero esto no termina ahí: en las últimas elecciones autonómicas en Andalucía, para asegurar una presencia en el gobierno regional, los “liberales” han creado una alianza con el Partido Popular mantenido vivo gracias al apoyo externo de Vox, la formación de la extrema derecha nacionalista que dio origen a la denuncia que llevó a la detención de los independentistas catalanes y cuyo programa electoral incluye la propuesta de “prohibir los partidos, asociaciones u organizaciones no gubernamentales que persiguen la destrucción de la unidad territorial de la nación española” y “promover un nuevo tratado europeo, en línea con los países del grupo de Visegrado en términos de fronteras, soberanía nacional, respeto de los valores de la cultura europea y aumentar considerablemente el peso de España en el proceso de toma de decisiones”.

El presidente del Grupo ALDE en el Parlamento Europeo, el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt, aclamado en el reciente Congreso de los “Liberales” de Más Europa, escribió en Twitter que el pacto firmado en Andalucía es “una oportunidad histórica para la regeneración y modernización de esta gran tierra”. De hecho, se trata de una perversa alianza de conveniencia contra la UE federal (como en Austria y Suecia) que despejará en todo el territorio nacional español el antieuropeísmo más marcado en las próximas elecciones.

No se trata de aplicar un “cordón sanitario” ideológico en torno a los nacionalistas más o menos extremistas. Bastaría con que los que profesan las ideas liberales vivieran de acuerdo con ciertos principios y, por lo tanto, con objetivos consecuentes, sin los cuales la soberanía sólo puede proliferar. El verdadero drama, por tanto, es la asfixiante ausencia de fuerzas ideológicas, de valores, de moral política y la difusión de una ávida ambición de poder con la que, tras décadas de duopolio del PP-PSOE, los “liberales” europeos se preparan ahora para dar el golpe de gracia a la Europa de los padres fundadores.


Artículo traducido por AnnA (@annuskaodena)
Articolo tradotto da AnnA (@annuskaodena)


Fuente: L’Opinione delle libertà @l_Opinione

http://www.opinione.it/esteri/2019/02/11/matteo-angioli_elezioni-europee-indipendenza-catalogna-liberali-alde/?fbclid=IwAR0I6sWDO79jxTFx8nlPmY6-qeORJJIz73gvfN2sFL9NMTfW61PZiDSVd2s

Autor: Matteo Angioli @Matteo_Angioli

Fecha de publicación: 11 de febrero de 2019


 

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