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“Attack Spain!” Per Milford Edge @milfordedge i traduït per Xavier F. Domènech‏ @xavidomenech99

Attack Spain

El pasado viernes, en el aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils, el President de Catalunya Quim Torra, pronunció un discurso ante la cárcel de Lledoners en el que hacía un llamamiento a “atacar este injusto Estado español”. Eso provocó una furiosa reacción del unionismo español. Desde entonces, la oposición unionista de derecha ha exigido la intervención directa (direct rule) del gobierno en Catalunya, esta vez con mayor dureza.

¿Qué había dicho el Presidente de la Generalitat que fuera tan “perjudicial para el interés general de España? ¿Qué había dicho para que Catalunya fuera acusada de “incumplir las obligaciones que le imponen la Constitución y las leyes? Torra dijo:

“No sólo debemos defendernos, debemos atacar este injusto Estado español. Europa ha dicho que tenemos razón, y si Europa gobierna de una manera y España de otra, ¿Quién tiene el problema?

Aunque, a primera vista, las palabras de Torras pueden parecer “belicosas”, se refieren concretamente a la estrategia sobre los procesos que se están siguiendo contra parlamentarios y líderes civiles catalanes encarcelados bajo los cargos de rebelión, sedición y malversación y cuyo juicio está previsto para este otoño. El President Torra no es el único que cree que este proceso judicial es una enorme vergüenza para el Estado español, vergüenza que se ve acrecentada por la negativa a la petición española para extraditar a los políticos catalanes en el exilio.

Lo que Torra dice es que se necesita una estrategia más contundente para aprovechar la sensación general que el movimiento independentista está ganando la batalla legal. Los juicios se sitúan en el centro de un largo otoño en que la confrontación entre los movimientos independentistas y de defensa de los derechos civiles y el Estado español podría llegar, una vez más, a un punto crítico. Los medios de comunicación españoles más histéricos interpretaron las palabras de Torra como una especie de amenaza “militar” contra España. Pero Catalunya no tiene ejército, por tanto, el “ataque” tendría que venir por parte de un sector de los Mossos d’Esquadra. Una especulación patética y disparatada.

En el otro extremos del espectro ideológico algunos medios se limitaron a informar sobre las declaraciones. Las palabras de Torra fueron interpretadas como una amenaza de acción militar por los más histéricos medios de comunicación españoles. Como Cataluña no tiene ejército, el ataque tendría que venir de un sector de los Mossos d’Esquadra. Especulación salvaje e impura. En el otro extremo del espectro, algunos títulos se limitaron a informar sobre sus palabas. La reacción política ha sido desigual.

La vicepresidenta socialista del Gobierno, Carmen Calvo, calificó las declaraciones de Torra como “inadmisibles”, aunque matizó que “difícilmente puede atacarse un Estado a través de frases”. Sin embargo, el líder del PP, respondió con una de esas declaraciones que, aunque en un principio parecen coherentes, se desintegran bajo un examen más atento: “Los peores momentos de confrontación de la Historia han empezado con frases.”

La respuesta de PP y C’s ha estado en la línea de la sensacionalista prensa nacionalista española y tiene como objetivo Pedro Sánchez y su gobierno. Ni el PP ni C’s han ocultado su interés por recuperar una forma más dura y estricta de intervención gubernamental (art.155) desde que se levantaron las medidas de intervención en junio.

Ambos partidos se oponen a qué el Parlamento catalán recupere sus competencias. No necesitan una excusa para poner sobre la mesa el art. 155. De hecho este artículo nunca ha estado fuera de la mesa. Aunque tanto Pablo Casado como Alberto Rivera son perfectamente conscientes del sentido y del contexto de la frase de Torra, necesitan vender una versión más siniestra. De nuevo, ambos piden a gritos que Catalunya sea gobernada directamente desde Madrid. El propio Rivera anunció de forma inquietante que “no debemos olvidar que el artículo 155 es político.

Cuando lo aplicamos el año pasado demostramos que se podía llegar a un consenso y extenderlo a ámbitos como la política exterior o la gestión de los Mossos d’Esquadra. Gracias a la mayoría del PP en el Senado español, Casado también puede garantizar la aprobación del artículo 155 en caso de que Pedro Sánchez decidiera implementarlo. “O el gobierno de España frena estos temas o, como ya le dije al presidente Sánchez, el PP pedirá la reactivación del 155 y ofrecerá nuestros votos en el Senado para hacerlo cumplir”, declaró Casado.

El secretario general de “Podemos”, Txema Guijarro, considera que una re-aplicación del artículo 155 “no puede ni siquiera plantearse”, que es una “fanfarronada” de los líderes derechistas, cada vez más parecidos. Añadió que esta medida estaría totalmente “fuera de lugar”, más teniendo en cuenta las intenciones del PSOE de iniciar “un diálogo con la Generalitat”. Guijarro considera que tanto Casado como Rivera son conscientes que una reactivación del art.155 es actualmente inasumible, y lo achaca a la descarada contienda que está librando la derecha española desde que Casado asumió el liderazgo del PP.

Ambos coinciden en muchos aspectos y luchan por ocupar el mismo espacio electoral. Rivera afirma abiertamente que el artículo 155 de la Constitución es mucho más que un puntal del derecho constitucional, es una herramienta política que sólo requiere su reactivación y el acuerdo del llamado “bloque del 155” (PSOE-PP-C’s).

Casado, mientras tanto, no tiene inconveniente en ofrecer la mayoría absoluta de su partido en el Senado para aprobarlo sin ningún problema. Y la excusa para este último arrebato de fanfarronería nacionalista ha sido una frase “combativa” del President Torra ante el inminente juicio a los presos políticos catalanes, acusados de rebelión, sedición y malversación de fondos.

El elefante en la sala.

El juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, en representación del Estado español, no tiene prueba alguna que demuestre las acusaciones contra los políticos y líderes civiles catalanes que actualmente permanecen en prisión preventiva y se ha visto obligado a reinterpretar y retorcer la ley para poder mantenerlos en prisión.

El mundo está observando, y los cargos contra los presos políticos catalanes han sido desacreditados internacionalmente. El Tribunal Supremo de España se encuentra en un callejón sin salida. ¿Cómo declarar culpables a estas personas sin que sea evidente que el juicio és una farsa? ¿Cómo conseguir su objetivo mediante un juicio amañado?

La escandalosa sentencia del “caso Altsasu” donde un grupo de jóvenes fueron condenados a penas de hasta trece años de prisión por una pelea en un bar con miembros de la Guardia Civil fuera de servicio, debería de servir de advertencia de lo que puede ocurrir en el escandalosamente politizado poder judicial español. Precisamente esto es lo que Torra ponía de manifiesto con sus palabras. El Estado español puede acabar contra las cuerdas. El abuso de la via judicial y la internacionalización del conflicto, ha puesto de manifiesto la ausencia total de separación de poderes en España.

El unionismo ha asistido con horror al desastre del Juez Pablo Llarena con las órdenes de detención europeas al objeto de conseguir la extradición de los políticos catalanes exiliados, debido a su desconocimiento de la legislación y los procedimientos básicos de la Unión Europea y a su exceso de arrogancia. Se daba por hecho – erróneamente – que estos casos se resolverían mediante componendas entre políticos y diplomáticos. Torra reclama que la gente no se limite a defenderse, quiere que pasen a la ofensiva — todos, desde los presos políticos hasta el activista de base — pacíficamente, por supuesto. Sin embargo, España se siente cómoda cuando juega en casa, con un poder judicial “receptivo”. Por lo que es poco probable que las humillaciones sufridas en los tribunales europeos se repitan en Madrid.

Sin embargo, el prestigio internacional de España está alcanzando niveles mínimos, y un juicio con conclusiones prácticamente ya decididas (penas de prisión de hasta 30 años) no servirán precisamente para mejorar su imagen. Y más teniendo en cuenta que la comunidad internacional permanecerá vigilante. La opinión pública española seguirá siendo manipulable, por lo que no puede descartarse un “encubrimiento”, pero, ¿será suficiente esta vez?

Además, tanto Pablo Casado como Alberto Rivera tienen sus propios problemas legales. La Comisión de Investigación del Senado sobre la contabilidad y financiación de Ciudadanos (Cs) volverá a reunirse en breve, y Rivera, el líder del partido, podría ser llamado a prestar declaración debido a la posible actuación fraudulenta de su tesorero Carlos Cuadrado y del vicesecretario general, José Manuel Villegas.

Pablo Casado, por su parte, tendrá que comparecer ante el Tribunal Supremo acusado de falsificar su expediente académico, un delito por el cual, los políticos europeos se ven obligados a presentar su dimisión antes de comparecer ante los tribunales de justícia.

Incluso el propio juez Llarena debería comparecer ante un tribunal de Bélgica para responder a la demanda presentada en nombre del President Carles Puigdemont.

Como es habitual, los políticos españoles y los partidos con problemas legales, señalarán a los catalanes y pondrán el grito en el cielo para distraer la atención. El relato del PP i C’s se basa en un concepto fundamental: Sólo mediante la dureza o la inflexibilidad podrá España solucionar su conflicto con Catalunya, las políticas “suaves” del Partido Socialista conducen inexorablemente a la desintegración del país.

De hecho, no se han apreciado cambios sustanciales en la posición del Gobierno español desde que el PSOE relevó al PP a principios de junio. Recordemos que el apoyo del PSOE fue crucial para la imposición del artículo 155 el año pasado y la idea de que ha abandonado definitivamente esta opción ahora que están en el poder no deja de ser una opinión ingenua. Si Pedro Sánchez vuelve a necesitar la “opción nuclear”, sabe que sólo tiene que chasquear los dedos y en pocos días el artículo 155 volverá a estar en vigor en Catalunya. De hecho, el “otoño catalán” puede ser muy largo.


Escrit per @milfordedge a BarbaryFigs 

Traduït per Xavier F. Domènech‏ @xavidomenech99


 

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